VIII Carrera popular de Butarque

Hoy he participado por primera vez en esta carrera que es una de las que componen el circuito de la Unión de Carreras de Barrio, al igual que la anterior en la que participé, la de la Elipa.

El viernes nos acercamos a recoger el dorsal al local de la AVIB (Asociación Vecinal Independiente de Butarque) y aunque llegamos con la hora justa pudimos recoger los dorsales sin problemas junto a una bonita camiseta. Se notaba ajetreo en el local de la asociación con un montón de gente colaborando.

Como la carrera comenzaba a las nueve y media quedamos una hora antes en el punto de encuentro con dos miembros del Club Atletismo Zofío. Cuando llegamos ya estaban allí por lo que paré el coche, se montaron y en un cuarto de hora o menos estábamos los cuatro aparcando en un descampado pegado a la línea de meta/salida. Por allí ya estaban los otros tres miembros del equipo. Una de las compañeras llegó medio lesionada ya que se había hecho daño en la zona lumbar poco antes de salir, por lo que no tenía muy claro que pudiera terminar la carrera. Le di la llave del coche por si tenía que retirarse para que pudiera recoger sus cosas.

Al final, entre unas cosas y otras no conseguimos juntarnos los siete para hacernos la foto de rigor, por lo que hicimos la foto los que allí estábamos porque ya iba quedando menos tiempo para el comienzo y había que calentar un poco.

Obsérvese la uniformidad de los miembros del equipo 😉

A las nueve y media nos pusimos en marcha y en un principio pensé ir con Jesús, que había calculado podría ir a su ritmo. El primer kilómetro, buscando el Parque Lineal es cuesta abajo y quizás ese terreno favorable ayudó a que el cronómetro marcaran únicamente 4:18, ritmo que nos pareció a ambos algo rápido, pero a él más que a mí porque yo aflojé un poco y enseguida miré atrás y vi que se había quedado descolgado.

Llevaba mucho tiempo sin correr deprisa y sin entrenar en serio, por lo que no tenía muy claro qué ritmo podría aguantar durante la decena de kilómetros, así que me marqué como objetivo andar sobre 4:30 el kilómetro, aunque ya de entrada me pareció algo ambicioso. En el segundo hice 4:33 y noté que iba un poco al límite y quedaba mucho aún. De todos modos pensé en aguantar un par de kilómetros más a ese ritmo para ver qué pasaba. Hasta el cinco fui más o menos a ese ritmo, pero ya me noté muy cansado y veía que iba forzando mucho, por lo que decidí bajar un poco el ritmo con más razón todavía ya que comenzaba la parte más dura del recorrido y tampoco era cuestión de ir sufriendo sin jugarme nada. Sabía que había que guardar algo por que aunque era la primera vez que participaba en esta carrera y no lo conocía, me habían dicho que había una bonita cuesta sobre el kilómetro ocho y algún que otro repecho.

La salida del Parque Lineal es cuesta arriba y allí, sobre el kilómetro seis, habían colocado un puesto de avituallamiento. Cogí una botella de agua, vacié dos terceras partes del contenido y me bebí el resto, tampoco hacía falta beber mucho ya que la temperatura era agradable.

Al salir del parque se cruza la M-301, por la que he pasado un montón de veces para ir a San Martín con la bici, y luego se gira a la derecha para bajar por la calle Aunon. En esa bajadita se recupera un poco el resuello que supone la salida del parque. Pero enseguida se gira a la izquierda por la calle del Oro y se vuelve a girar a la izquierda para tomar la calle Calcio. Esos dos tramos son cuesta arriba. Siguiendo en línea recta se llega a una rotonda y empieza la calle Berrocal, que es un bonito bulevar sombreado y que además es en buena parte favorable. Allí tuve la suerte de adelantar a uno de los múltiples integrantes del equipo Forofos del Running y una conocida de ellos sacó una foto donde me colé.

No se nota mucho porque la foto es pequeña, pero la cara es de sufrimiento

La calle Berrocal desemboca en la plaza de los Metales, que recordaba de la media de Villaverde. Es allí, en la calle de la Hulla, donde comienza la famosa cuesta de la que me habían hablado y que se hace larga de narices porque además es en curva y no se ve bien donde acaba. Poco antes de coronar la cuesta se pasa por el punto kilométrico ocho donde no me hizo falta mirar el crono para saber que había sido el kilómetro más lento.

Una vez coronada la cuesta comienza una bonita bajada por la calle Arroyo de la Bulera, la cual termina en el trozo no recorrido de la calle Berrocal donde se encuentra el kilómetro nueve. Sobre ese punto kilométrico debía de haber alguna subida o yo iba muy mal porque me adelantaron en un santiamén ocho o nueve corredores. Pasado el nueve se llega de nuevo a la plaza de los Metales y allí se sube por la calle Estefanita buscando la meta. De nuevo hay un bonito repecho donde me adelantó alguno que otro y al coronar el repecho ya son doscientos o trescientos metros favorables hasta meta. Tampoco es que me lanzara como un loco, pero cuando me acerqué a meta y vi que el crono marcaba cuarenta y cinco minutos y cincuenta y tantos segundos apreté para que no se incrementase el minutero, cosa que conseguí apuradamente. Según la organización hice un tiempo de 45:52 que es exactamente lo que midió mi cronómetro.

El botín del Club Atletismo Zofío no estuvo nada mal porque Ninfa hizo tercera absoluta y fue primera de su categoría, José Luis fue segundo en la suya y los demás tuvimos que conformarnos con aplaudir a los que se subieron al cajón y lo más importante sumar puntos para la clasificación del primer circuito de la Unión de Carreras de Barrio tanto a nivel individual como por equipos.

Ninfa y José Luis con sus bonitos trofeos

Para terminar decir que la organización me pareció de diez. Muy bien organizada y con un montón de voluntarios. Genial, queda apuntada con tinta indeleble en mi calendario.

XLII Carrera popular fiestas de la Elipa

Esta carrera es una de las que forman parte del primer Circuito de Carreras de Barrio de Madrid. En este circuito hay una clasificación individual y otra por equipos. Para que un equipo consiga puntos tienen que llegar a meta al menos cuatro participantes, así que me inscribí con la idea de participar y ayudar al equipo a conseguir puntos para esa clasificación, pero no conseguí convencer a muchos compañeros para que se apuntaran, así que estábamos justo cuatro para la carrera.

Llevaba casi todo el verano con unas molestias en el gemelo (o el sóleo) derecho, pero iba aguantando, hasta que el jueves tuve que pararme en el entrenamiento porque el gemelo (o el sóleo) me dijo basta. De este modo, lo más sensato es que no hubiese participado en la prueba, pero no quise dejar colgados al resto de compañeros por lo que no volví a correr desde el jueves, estuve estirando bien esos días y el domingo decidí participar tratando únicamente de llegar a meta. ¡No podía dejar colgados a los compañeros del Club Atletismo Zofío!

Nunca había participado en esta carrera y desde luego es de marcado carácter popular, un perfecto ejemplo de lo que debe ser una carrera de barrio. Lo que menos me gustó es que el recorrido es durillo, tiene bastantes subidas y bajadas y muy poco llano, pero como no iba a disputar nada, tampoco me importó.

Tuvo el detalle Emilio R de acercarnos a todos los miembros del equipo hasta el barrio de la Elipa. La carrera comenzaba a las once por lo que no hubo que madrugar mucho y por eso a las nueve y media estábamos en el punto de encuentro. Como salimos con tiempo no tuvimos muchos problemas para aparcar el vehículo, acercarnos tranquilamente hasta la salida, recoger el dorsal, hacernos unas fotos y dejar la ropa en el guardarropa. Íbamos pensando que si la carrera hubiese sido a las nueve hubiese hecho un tiempo magnífico para correr porque hacía fresquito a esas horas, pero luego se fue calentando el ambiente.

A las once dieron la salida y yo preferí ir a mi ritmo, al tran tran, y fui bastante bien hasta el tercer kilómetro donde empezó a molestarme el gemelo (o el sóleo) de manera considerable. Bajé el ritmo y noté que iba mejor en las subidas que en las bajadas ¿¿¿??? Así, preocupado por si la cosa podía ir a más, completé la primera vuelta que era algo más corta de los cinco kilómetros que se suponía debería medir.

Esa segunda vuelta la hice más despacio que la primera, yendo casi más rápido subiendo que bajando y dando vueltas a la cabeza si debería de no haber corrido por si se agravase la lesión, casi sin darme cuenta, llegué a meta marcando un tiempo oficial de 53:00 que prácticamente coincide con lo que marcó mi cronómetro.

Acabé con una sensación agridulce porque acabé con el gemelo (o el sóleo) algo peor de como comencé, pero por el lado bueno decir que ayudé al equipo a conseguir buenos puntos y además la chica del equipo consiguió subir a lo más alto del cajón en su categoría. Digo lo de alto en modo metafórico porque realmente no había podium, pero eso es lo de menos, incrementa el sabor a carrera de barrio.

La compañera del Club Atletismo Zofío ganadora en su categoría
Un servidor entrando en meta

Añadir ubicación en las fotos

Actualmente lo normal es que una foto tomada con un móvil lleve asociada la ubicación donde se tomó, es una manera de que Google nos tenga controlados, pero si haces la foto con una cámara, quizás no tengas esa información de ubicación. Hasta que Google decidió cobrar por subir más de 15 GB a tu cuenta, yo subía las fotos a Google Photos y en algunos casos que me interesaba, utilizaba la versión web para poner la ubicación de una determinada foto. Era bien sencillo, se seleccionaba una foto o varias y en la parte de arriba a la derecha, en los tres puntitos (más opciones) se desplegaba un menú que permite editar una ubicación.

Editar ubicación de una fotografía en Google Photos

Buscando una alternativa a este almacenamiento de fotos he pensado en utilizar Amazon Photos que permite almacenamiento infinito siendo cliente prime de Amazon. Lo malo es que este sistema de almacenamiento no permite añadir una ubicación (o al menos no sé cómo hacerlo), hay que subir las fotos «ubicadas».

Estuve mirando en internet y encontré una herramienta para Windows llamada GeoSetter que permite de una manera gráfica geoetiquetar las fotos. El probleema de este programa es que se queda colgado con cierta facilidad, por lo que hay que ir salvando con cierta frecuencia.

En Linux he optado por utilizar una herramienta llamada exiftool que permite modificar los metadatos de un fichero JPEG y añadir, entre otras cosas, la latitud y longitud del sitio donde has tomado la foto o lo que interese.

En el ejemplo tengo una bonita foto de los campos de lavanda de Brihuega y me gustaría poner la ubicación de esa foto. Tengo también una foto tomada con el móvil donde se puede ver esa ubicación, pero también se puede buscar en internet las coordenadas geográficas del sitio.

Veamos si tenemos información GPS de la foto con un sencillo comando:

$ exiftool lavanda.jpg|grep GPS

Y simplemente obtengo:

GPS Version ID : 2.3.0.0

es decir, ninguna información sobre latitud y longitud

Con la foto tomada con el móvil,

$ exiftool -s IMG_20200723_212547913_HDR.jpg |grep GPS

se obtiene bastante información sobre la ubicación:

 GPSVersionID                    : 2.2.0.0
 GPSLatitudeRef                  : North
 GPSLongitudeRef                 : West
 GPSAltitudeRef                  : Above Sea Level
 GPSTimeStamp                    : 19:25:47
 GPSMapDatum                     : WGS-84
 GPSProcessingMethod             : ASCII
 GPSDateStamp                    : 2020:07:23
 GPSAltitude                     : 1090 m Above Sea Level
 GPSDateTime                     : 2020:07:23 19:25:47Z
 GPSLatitude                     : 40 deg 47' 29.72" N
 GPSLongitude                    : 2 deg 51' 0.34" W
 GPSPosition                     : 40 deg 47' 29.72" N, 2 deg 51' 0.34" W

principalmente interesa lo que llama GPSLatitude y GPSLongitude que no es más que la latitud y la longitud del punto.

Se pueden sacar las coordenadas de otra foto o utilizando el buscador de Google, que encuentra fácilmente las coordenadas de Brihuega:

Coordenadas geográficas de Brihuega

que no coinciden exactamente porque la fotografía está tomada en los campos de lavanda y lo que te dice Google imagino que será del centro del pueblo. También se puede con el Google Maps las coordenadas simplemente haciendo clic con el botón derecho en el punto que se desee.

Una vez obtenidas las coordenadas se pueden modificar o añadir los metadatos correspondientes con la herramienta exiftool utilizando el siguiente comando:

$ exiftool -P -GPSLatitudeRef=N -GPSLongitudeRef=W \
-GPSLatitude="40 deg 45 min 35 seg" \
-GPSLongitude="2 deg 52 min 14 seg" lavanda.jpg

Y ahora se puede ver todos los datos GPS que tenemos en esta imagen:

$ exiftool -s lavanda.jpg|grep GPS
GPSVersionID : 2.3.0.0
GPSLatitudeRef : North
GPSLongitudeRef : West
GPSLatitude : 40 deg 45' 35.00" N
GPSLongitude : 2 deg 52' 14.00" W
GPSPosition : 40 deg 45' 35.00" N, 2 deg 52' 14.00" W

Una vez modificada, si la subimos a Amazon Photos o a Google Photos se puede comprobar que la localización es correcta.

Foto con coordenadas geográficas

Posiblemente existirán otros métodos, pero este no es muy complicado y la ventaja que tiene, es que teniendo un montón de fotos de un determinado sitio, si están todas en un directorio, es tan sencillo como ejecutar los comandos utilizando en vez del nombre del archivo, el tan atractivo asterisco:

$ exiftool -P -GPSLatitude="40 deg 45 min 35 seg" *.jpg

Aquí seguimos

Llevo casi cuatro meses sin actualizar el blog. Creo que esta situación en la que vivimos nos ha dejado a todos descolocados. Desde entonces han pasado un montón de cosas, pero desgraciadamente lo más destacado es que el maldito virus sigue entre nosotros haciendo de las suyas. Afortunadamente ni yo ni mi familia hemos tenido problemas de enfermedades lo cual indica que hemos tenido suerte porque que lo cojas o lo dejes de coger es casi una cosa aleatoria. Eso sí, hay que procurar tener mucho cuidado, protegerse bien y mucho sentido común. De hecho, llevo la mascarilla incluso para entrenar.

El caso es que en estos cuatro meses deportivamente hablando me ha pasado de todo: he podido correr, me he lesionado, me he recuperado, he vuelto a correr, he engordado, he adelgazado, he montado en bici y actualmente, aparcada la bici por el frío, sigo corriendo y andando y trato de ir a la sierra algún día. Así, sigo la rutina de correr un día y andar otro. Hoy, sin ir más lejos he estado corriendo y ayer estuve andando, dándose la circuntancia que llevo desde el 10 de octubre sin parar un solo día. Ya contaré alguna cosa curiosa que he hecho durante los cuatro meses en los que he estado ausente.

Hoy he salido con una amiga y como estaba chispeando, por no pisar barro hemos ido a Madrid Río con la idea de hacer doce kilómetros: seis de ida y seis de vuelta por el mismo camino. Hemos hecho los siete primeros kilómetros a buen ritmo y en ese punto he acelerado tratando de hacer cuatro kilómetros a ritmo umbral. Como llevo desde febrero sin participar en una carrera no tengo muy claro cual es ese ritmo pero el Forerunner 35 dice que tengo un VDOT de 46, valor que no sé de donde lo ha sacado. El caso es que con ese VDOT el ritmo umbral es de 4:33 y ese es el ritmo objetivo que he tratado de llevar en esos cuatro kilómetros, pero se me ha ido la mano y han salido más deprisa: 4:25, 4:27, 4:24 y 4:25. A lo mejor estoy un poco mejor que ese VDOT de 46 que dice el Garmin. En total han sido 12,4 km en un tiempo de 1:02:24 @ 5:01 min/km.

Correr o esquivar

Dice el refrán «el comer y el rascar, todo es empezar» dando a entender que lo más difícil es el comienzo y que luego va todo rodado. Y esto es aplicable a lo que me ocurre cuando salgo a correr, que estoy más tiempo esquivando gente sin mascarilla que simplemente corriendo. Y es que cuando comencé a correr después del confinamiento, me resultaba difícil esquivar al personal, pero una vez que coges el truquillo sólo hay que mirar quien viene de frente y hacer un rodeo para no cruzarte demasiado cerca de él. Al final incluso resulta más entretenido que ir simplemente en línea recta.

No era mi intención salir el lunes 25 de mayo ya que había salido el día anterior, pero me convenció una amiga y salí con ella por el parque de Pradolongo. Me notaba cansado y tampoco quería forzar, así que me mantuve con ella durante todo el recorrido, haciendo un total de 8 km en un tiempo 45:09 @ 5:37 min/km.

El miércoles 27 de mayo, siguiendo el plan de días alternos, volví a salir al parque de Pradolongo. Igual que estos últimos días, hacía una temperatura bastante agradable, sobre los 20º, por lo que corrí con una camiseta de tirantes y casi sobraba. Hice tres kilómetros a ritmo tranquilo y luego apreté un poco, yendo cuatro kilómetros un poco por debajo de cinco minutos por kilómetro. Hice un total de 8 km en un tiempo de 41:54 @ 5:14 min/km.

Para no perder la costumbre, el viernes 29 de mayo también bajé al parque de Pradolongo, pero me notaba algo cansado y por ello fui bastante tranquilo durante todo el recorrido. Por algún extraño motivo al GPS se le fue la pelota e iba marcando más distancia de la cuenta. Paré el crono cuando llevaba 8,5 km en un tiempo de 46:39 @ 5:29 min/km, pero hice algo menos.

El domingo 31 de mayo bajé al Parque Lineal y fue una experiencia horrorosa, ya que había muchísima gente y muchos de ellos sin mascarilla, así que tuve que salirme en algunos tramos del camino para esquivar al personal y en otros no me quedó más remedio que cruzarme y no respetar la distancia de seguridad. Iba tan horrorizado que aceleré de lo lindo en el tramo en el que transité por el parque. Lo pasé mal, lo reconozco. Hice 10 km en un tiempo de 51:37 @ 5:09 min/km y con esta decena de kilómetros, completo la tirada más larga desde que empecé a entrenar tras el confinamiento, haciendo un total de 34,5 kilómetros en esta semana.

Antes de salir el viernes me subí a la báscula y marcaba 69,9 kg que son trescientos gramos más que la semana anterior. No es lo deseable, obviamente, pero al menos no he traspasado esa barrera de los setenta que tanto duele.

Posiciones enconadas

Esta semana es de las largas, no es que tenga más de siete días, sino que toca entrenar lunes, miércoles, viernes y domingo. Al acabar el entrenamiento del lunes 18 de mayo vi cerca del punto de encuentro a Joaquín, Andrés, Adelino y a Antonio y estuvimos hablando a distancia de la última noticia pradolonguera. Resulta que tenemos un grupo de WhatsApp supuestamente para hablar del deporte que tanto nos gusta y siempre hemos dicho que no hablemos de política… ni de fútbol. Pero como siempre, hay gente que no se puede aguantar y habla de lo que no debe. Esto ha provocado que dos personas ya se han ido del grupo por desavenencias ideológicas. Cuando empezó todo esto del virus pensé que a ser una situación que nos iba a hacer a todos un poco mejores, pero he visto que de muchos ha sacado lo peor. Las posiciones se han ido enconando entre los que están en un lado y los que están en otro, como si el virus tuviera preferencia por unos u otros. Es muy triste, en este país no tenemos remedio, ya lo vio claramente Goya cuando a principios sobre 1820 pintó el cuadro Duelo a garrotazos en el que se ha querido ver una lucha fratricida entre españoles. En aquel entonces entre liberales y absolutistas, más tarde entre progresistas y liberales y lo que dio origen a la Guerra Civil entre la izquierda y la derecha. Ahora parecemos anclados a lo ocurrido en aquel entonces, no hemos aprendido nada.

Duelo a garrotazos. Una de las pintuas negras de Goya.

Como empecé diciendo, hoy salí al parque de Pradolongo bien pertrechado con mascarilla y gafas, aunque iba algo molesto porque se me empañaban las gafas. Como hacía calor salí con camisetas de tirantes, la última de la Carrera del Zofío. Iba todo feliz cuando justo al acabar la primera vuelta y dar la curva a izquierdas para comenzar la segunda noté una molestia en el tendón de Aquiles izquierdo. De nuevo mi punto débil se dejó notar. Aún así hice 7 km en un tiempo de 37:06 @ 5:17 min/km.

Cuando llegué a casa puse un tuit diciendo que había corrido con mascarilla y que había visto mucha gente andando sin mascarilla y algunos con este chisme mal colocado: en la barbilla, colgando de una oreja, con la nariz por fuera, en la mano, etc. Parece que no gustó demasiado que llevara mascarilla al correr.

El miércoles 20 de mayo de nuevo a las 8:30 sonó el despertador y de nuevo unos minutos después de las nueve me puse en marcha. Como hay que estar en casa a las diez, tampoco se pueden hacer muchos kilómetros… o al menos esa es una buena excusa para no correr más de la cuenta. Hacía bastante calor, cosa que no me gusta nada, primero porque lo paso mal y segundo porque eso provoca que haya más gente en el parque y es que la cantidad de gente con la que te cruzas en el parque es exagerada, imagino que por el hecho de tener una franja para poder salir. Nos cruzamos con Miguel y se vino un rato conmigo. Aproveché para acelerar un poco el ritmo y pasé de 5:44 a 5:06, luego a 4:47 y terminé a 4:38. Quise acercarme a 4:30, pero vi que mis piernas no dan para más… ¿o será la mascarilla? Es cierto que incomoda un tanto, pero no creo que sea peligroso como dice alguna gente. Hice en total 8 km en un tiempo de 42:19 @ 5:17 min/km.

El viernes 22 de mayo tocó subirse a la báscula. Marcaba 69,6 kg que es algo más que la semana pasada, pero que habrá que dar por bueno, aunque tenía la esperanza de haber bajado un poco. Desde el día anterior, el Gobierno había decretado al obligatoriedad de salir con la mascarilla siempre que no se pudiera guardar la distancia de seguridad. En el parque de Pradolongo es imposible en muchos tramos respetar esa distancia, así que salí con la mascarilla. Pese a que todo el mundo debería llevarla, de nuevo me sorprendió ver gente sin mascarilla y muchos llevándola mal. Y sobre todo me llamó la atención el colectivo de los dueños de perros que casi ninguno lleva. Debe ser que ellos son inmunes o que los perros se comen los virus a bocados. Antes había que tener cuidado con que no te mordiera un perro y ahora además hay que tener cuidado con que no te contagie su dueño. Algo tremendo. Hice 8 km en un tiempo de 42:13 @ 5:16 min/km.

Pablo Fuente es un tipo al que sigo en Tweeter. Es una persona bastante inteligente y un gran investigador, que ha estudiado el tema del coronavirus de cabo a rabo. Pues bien este hombre puso un tuit con un vídeo donde se le veía corriendo con mascarilla y es alucinante leer las respuestas de la gente. De nuevo el enfrentamiento, esta vez no sé si de izquierdas o derechas, pero sí de partidarios de la mascarilla y los que no. Parece que algunas personas están deseando que alguien ponga algo para tirarse a su yugular.

Para terminar la semana, salí el domingo 24 de mayo, pero esta vez más tarde que nunca porque no oí el despertador. Cuando salí de casa ya eran las 9:20 así que mucho no pude hacer. Iba corriendo por el parque y cada vez que veía a alguien sin mascarilla me iba mosqueando cada vez más. Me decía que pasara del tema, pero no podía remediarlo, me hervía la sangre al ver a tanta gente incívica. A ver si con el pase a la fase 1, que en Madrid será efectiva el lunes 25 de mayo, la gente se va a los bares en vez de a pasear al parque, porque me tiro todo el rato haciendo slalom para esquivar a los que van «desnudos». Hice 7 km en un tiempo de 35:54 @ 5:o7 min/km.

Más pinta de atracador que de corredor

La cosa va mejorando

Acabé la primera semana de entrenamientos con las piernas muy cargadas, pero parece que estoy algo mejor de las agujetas. Hoy 12 de mayo salí a Pradolongo con mi mascarilla y comencé haciendo un par de kilómetros tranquilo para luego apretar un poco más, pero tampoco nada del otro mundo. Lo malo es que aunque esté algo mejor me molestaron un poco las rodillas. En el parque Pradolongo, había bastante gente, no tanta como el domingo, lógicamente y mucha gente llevaba mascarilla, lo que me pareció muy bien, pero muchos no la llevan o la llevan mal, que es peor. Hice 6,3 km en 34:38 @ 5:27 min/km.

El 14 de mayo fue un buen día para correr porque estaba lloviendo, pero sin mucha fuerza, lo que hizo que el entrenamiento fuera muy agradable. Estos días me estoy despertando a las 8:30 para tratar de salir a las 9:00. Hoy nada más empezar vimos a Emilio, que se volvía para casa después de su entreno en Pradolongo. Estuvimos hablando de acera a acera, para evitar los contagios. Como estaba lloviendo había muy poca gente por el parque, sólo nos encontramos corriendo con un conocido y dos o tres más. Andando vimos como una docena de personas, entre ellos algunos pradolongueros que alternan día corriendo, día andando. Daba gusto correr con tan poca gente y con esa lluvia tan agradable. Por aquello de que estaba lloviendo no llevé mascarilla. Hice 6,5 km en 35:24 @ 5:26, un entrenamiento muy parecido al del día anterior.

Algunas semanas corro cuatro días y otras, como ésta, sólo tres. Es lo que tiene correr en días alternos. Hoy sábado 16 de mayo me levanté como estos días y lo primero que hice fueron mis necesidades y luego me subí a la báscula. Marcaba 69,5 kg lo que hizo que saliera a correr con una sonrisa de oreja a oreja, ya que había bajado 400 gramos en una semana. Veremos si consigo mantener esta progresión o al menos bajar de 69 y mantenerme en los 68. Como estos días, bajé a Pradolongo bien pertrechado con mi mascarilla y mis gafas. Hice 7 km en un tiempo de 39:39 @ 5:39 min/km.

De esta forma acabo esta semana corta con las piernas menos cansadas que la semana anterior, pero con la rodilla izquierda regular, aunque no mal del todo.

Primera semana post confinamiento

Llevaba sin correr desde el 14 de marzo y hoy 4 de mayo, por fin he vuelto a salir y eso que desde un par de días antes ya se podía, pero he preferido aguantar y dejar pasar el fin de semana, porque sospechaba que las calles estarían tomadas por corredores y viandantes. Algunos corredores estaban locos por salir a correr, pero yo tampoco tenía una necesidad perentoria por salir ya que con mis ejercicios siguiendo a María Martínez me sentía físicamente bien.

Como aún en Madrid no se puede entrar en los parques, pero Pradolongo me atrae como un imán, salí en dirección a este parque, pero rodeándolo, siguiendo el circuito de la antigua Carrera de Usera, dejando el parque a la izquierda. Notaba las piernas fatal y eso que iba a un ritmo cercano a seis minutos por kilómetro. Acabó el parque y llegué hasta la calle Antonio López y por esa calle hasta el carril bici, por el que seguí hasta llegar al ramal que lleva desde la Glorieta de Cádiz hasta la M30. Ahí me di la vuelta y me di cuenta que las sensaciones eran algo mejores, por lo que aumenté un poco el ritmo, tampoco mucho, acercándome a los cinco minutos y medio. Curiosamente, en la segunda mitad del entrenamiento me encontré mejor. Acabé haciendo 7 kilómetros en un tiempo de 40:27 al tremendo ritmo de 5:47 min/km y con las piernas fatal, como si hubiese hecho una maratón. Esas sensaciones no fueron únicamente mías, en diversos foros de corredores todos los comentan, las agujetas son tremendas.

Siguiendo el plan de correr en días alternos dejé pasar el lunes y volví a salir el martes 6 de mayo. Tenía las piernas muy cargadas, no había conseguido recuperar del esfuerzo de dos días antes. Esta vez salí por el carril bici del Anillo Verde hacia Aluche, hasta llegar a los cuatro kilómetros y allí dar la vuelta hasta el inicio. El inconveniente de este recorrido es que prácticamente toda la primera parte es cuesta arriba, aunque luego todo lo subido hay que bajarlo, algo se compensa, pero como siempre digo, lo que se pierde subiendo no se gana bajando. Iría por el tercer kilómetro cuando vi una figura familiar y cuando llegué a su altura comprobé que efectivamente era el que pensaba, así que me acerqué, pero no mucho y fuimos charlando un buen rato. No iba yo muy cómodo pensando que si este hombre estuviera infectado, los virus me los comía sí o sí. Ese día hice 8 km en un tiempo de 45:35 @ 5:42 min/km. La diferencia entre la ida (cuesta arriba) con la vuelta (cuesta abajo) se nota en que para ir fuimos a 5:58 y la vuelta la hicimos en 5:25.

El viernes 8 de mayo fuimos a Pradolongo. El día antes escuché la noticia de que el alcalde iba a abrir algunos parques, aunque no los más grandes. Pradolongo no es una parque pequeño, pero tampoco es demasiado grande, así que fue uno de los afortunados. Me llamó la atención la exhuberancia de la vegetación, que en algunos sitios había crecido tanto que casi ni se veían los bancos donde sentarse, parecía como si el banco hubiera sido abducido por la hierba. Fue un placer volver a mi querido parque, pero no me gustó demasiado lo que vi porque había muchísima gente y muchos sin mascarilla. Parece que todavía al gente no se ha concienciado con el tema de las mascarillas o simplemente es que demuestran una vez más su poco civismo. Yo llevé una doble mascarilla de papel para ver si aquello funcionaba, pero sólo me duró seis kilómetros ya que al ser papel al final se deshizo, por lo que tendré que salir con una mascarilla higiénica o quirúrgica. Hicimos 8 km en un tiempo de 46:06 @ 5:45 min/km, curiosamente más lento que el día anterior del que me quejaba de la cuesta arriba. De todos modos, sigo con las piernas muy, pero que muy cargadas.

Banco abducido por la hierba en Pradolongo. Foto cortesía de Ana Otero.

Acabó la primera semana post confinamiento el domingo 10 de mayo, cuando volví de nuevo al parque Pradolongo, el cual estaba bastante lleno, mucha gente corriendo y muchos más andando. Vi a varios pradolongueros también algunos corriendo y otros andando. Salí con la idea de hacer seis kilómetros más rápidos de lo habitual y uno de enfriamiento, pero cuando llevaba tres kilómetros y medio me crucé con Miguel, que subía. Me dijo que me esperaba y volvíamos a casa los dos, así que seguí y luego a la vuelta, cerca de la escultura Tres, nos juntamos aunque manteniéndonos alejados, y subimos hacia casa. Por aquello de encontrarme con Miguel, hice sólo 5,3 km, pero como los hice a buen ritmo (5:11 min/km), me doy por satisfecho. Antes de salir me subí a la báscula y marcaba 69,9 kg lo cual me alegró sobremanera, ya que indica que me he mantenido en mi peso durante el confinamiento.

I Marcha virtual Corre X los barrios de Madrid

La Unión de Carreras de Barrio de Madrid (UCBM) ha tenido la iniciativa de lanzar una marcha/carrera virtual con el objetivo de recaudar fondos para que el Ayuntamiento de Madrid pueda comprar material sanitario.

Cualquier persona podía inscribirse por 5 € y recibir un bonito dorsal con el número 131 que es el número de barrios de la ciudad de Madrid. Este dorsal podía imprimirse -quien dispusiera de impresora- o bien dibujarlo a mano, que fue lo que yo hice. Soy un auténtico negado del dibujo, así que hice lo que pude…

Dorsal 131 barrios de Madrid

Habían pensado en hacer dos salidas este 15 de abril. Unos podían empezar a las 11 de la mañana y otros a las siete de la tarde. Nosotros decidimos comenzar por la mañana.

Medí la distancia del salón y la cocina y vi que era de 11 metros, por lo que una vuelta son 22 metros y si queríamos hacer 5 km había que dar 227 vueltas y un poco.

A las once de la mañana nos pusimos en marcha, andando por la casa, atravesando salón y cocina. El gato nos miraba extrañado y se situaba en distintos puntos del recorrido, como algunos acompañantes en la maratón. Armado de un cronómetro con capacidad para 500 vueltas, iba apretando el botón cada vez que llegaba a la ventana del salón. En una vuelta normal, sin ir muy deprisa, tardábamos más o menos 15 segundos, que se podía bajar si apretábamos el paso, pero como nadie nos perseguía, tampoco íbamos muy deprisa.

Iba mentalmente calculando las distancias y pensé que cuando íbamos por la vuelta 40 llevábamos 1 kilómetro y lo habíamos hecho en algo más de 10 minutos. Luego me di cuenta que 1 kilómetro era algo más de 45 vueltas, así que el objetivo inicial de hacer 5 km nos iba a llevar algo más de 50 minutos.

Curiosamente el tiempo iba pasando deprisa, casi no nos dábamos cuenta y las vueltas se iban incrementando en el cronómetro. Enseguida llegamos al ecuador de la prueba y entonces se nos ocurrió trotar un poco de vez en cuando. Cada 20 vueltas cambiábamos el sentido del giro y luego añadimos al cambio de giro trotar diez vueltas, para que se hiciera algo más ameno. El gato seguía observando extrañado nuestra marcha por la casa pensando que quizás esos dos tipos no andaban bien de la cabeza.

Poco antes de llegar a las 227 vueltas inicialmente previstas a mi acompañante se le ocurrió que en vez de cinco podíamos hacer seis kilómetros y de esta forma hacer algo más de una hora de ejercicio, así que fuimos sumando vueltas y vueltas unas girando en el sentido de las agujas del reloj y otras al contrario. Andando casi siempre y trotando de vez en cuando.

Cuando nos quedaban pocas vueltas vimos que el gato se subió a la mesa, pensé en el palco de autoridades de la llegada de la maratón, pero debió pensar que estos andarines no se merecían su presencia y poco antes de terminar se largó del salón después de haber estado merodeando por allí casi toda la prueba. Cuando llegamos a la vuelta 272 paramos y miré el cronómetro viendo que habíamos recorrido aproximadamente seis kilómetros en algo más de una hora y cuatro minutos.

Sacamos una medalla no sé de dónde y nos hicimos una bonita foto con nuestras preseas, como si fuese una prueba de verdad. Y desde luego para mí fue de verdad de la buena, porque sé que el dinero que abonamos por la inscripción servirá para la lucha contra el maldito Covid-19 que está causando estragos en todo el mundo y especialmente en nuestros mayores.

No eran de oro pero como si lo fuesen

Bulos sobre el coronavirus

Sorprendentemente hay gente que en estos tiempos tan jodidos para mucha gente aprovecha para lanzar bulos por las redes sociales con no sé qué idea. ¿Se creen más listos que nadie? O son simplemente pobrecitos. Me inclino por la segunda alternativa.

Aquí entra la gente de maldita.es que hace un trabajo increíble y entre todas los temas que tocan uno de ellos es desmentir bulos que corren por las RRSS y en estos días, desmentir bulos sobre el coronavirus. Cuando escribo esta entrada, a las diez de la mañana del día 11 de abril ya llevan desmentidos más de cuatrocientos bulos, como se puede ver en la figura adjunta.

Pues bien, a lo que iba, sigo en Twitter al usuario @malditobulo y de vez en cuando sacan mensajes diciendo que hay X bulos sobre el coronavirus y ofrecen una imagen que te lleva a la URL donde ellos ofrecen la información sobre los bulos. Lo que no me gusta de este tema es que al consultar esa URL en vez de poner los nuevos bulos arriba de la página web lo van poniendo de aquellas maneras, de tal modo que cuando consulto, siempre aparece arriba el tipo del clorito de sodio y tengo que andar buceando para buscar los casos nuevos.

Me di cuenta que la URL que se consulta siempre tiene la misma estructura:

https://maldita.es/malditobulo/2020/04/10/coronavirus-bulos-pandemia-prevenir-virus/

Tiene un prefijo «https://maldita.es/malditobulo/» luego el día en formato «AÑO/MES/DÍA» y luego un sufijo «/coronavirus-bulos-pandemia-prevenir-virus».

Entonces se me ocurrió que se podía automatizar cómo encontrar nuevos bulos de manera fácil, aunque la información quede presentada de manera un poco cutre-salchicera.

Para ello hice un script en bash que se ejecuta en una máquina *nix y que presenta de una manera no muy elegante los nuevos bulos. Algo así como:

No, el Ministerio de Sanidad no ha enviado una cadena de WhatsApp con recomendaciones contra el coronavirus que pide protegerse con mascarilla
Alcohol, ajos y mascotas: los mitos sobre el coronavirus que ha desmentido la OMS
¿El COVID-19 puede transmitirse en áreas con climas cálidos y húmedos?
¿Darse un baño caliente protege del coronavirus?
¿El nuevo coronavirus puede transmitirse a través de picaduras de mosquitos?
¿El frío y la nieve matan al coronavirus?
¿Son efectivos los secadores de manos a la hora de matar el nuevo coronavirus?
¿Pueden una lámpara de desinfección ultravioleta matar el nuevo coronavirus?

Si ves algún bulo nuevo y tienes interés en saber con detalle de qué se trata se accede a maldita.es y se ve el contenido. Fácil.

Para instalar el script se puede bajar de mi repositorio de GitHub: https://github.com/miguelius1966/bulos-coronavirus