Es inevitable

Es inevitable comentar que la selección española de fútbol se ha proclamado campeona del mundo. No soy nada futbolero, pero al final me he dejado «arrastrar» por las masas, viendo y sufriendo los partidos. Desde que leí por ahí que si España ganaba el mundial iba a salir antes de la crisis, me hice rápidamente fan de la roja. Lo malo que tiene esto de que haya ganado es que no se va a hablar de ahora en adelante, vamos a tener fútbol hasta en la sopa. Es lo que tiene ser un deporte tan mediático.

Para celebrar anticipadamente la victoria, por la mañanita temprano salí a correr. Como acostumbro, los domingos una carrera larga y lenta. Bueno, larga, larga no fue, que no es momento de hacer demasiados kilómetros ya que estamos en verano y la maratón está todavía lejos. Hice el típico circuito del río, por lo que totalicé 14,6 km en 1:18:42 a un ritmo de 5:21/km.

Por suerte para mí, no me molestó el tendón prácticamente y además me di cuenta de que acortando la zancada, el tendón sufría menos. Imagino que como al acortar la zancada el impacto es menor, molesta menos. Así que ya sé lo que tengo que hacer, zancadas cortas tipo hermanos Castro. Ya tocará alargarla cuando sea menester. Imagino que el no haber corrido ayer sábado y haber hecho estiramientos y aplicación de hielo han conseguido que la lesión haya remitido algo.

Y dado que ayer no entrené, no me subí a la báscula el sábado. Hoy el peso era de 67,5 kg, bajando un poco de la semana pasada y acercándome a ese límite de 67,1 que fue lo mínimo que llegué a alcanzar cuando preparaba la maratón.

El martes voy a ver a la fisioterapeuta, espero que poco a poco la cosa mejore.

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