¿Dónde está mi sombra?

Ayer según iba corriendo me di cuenta de repente de que no veía mi sombra. Por más que echaba un somero vistazo hacia atrás, tanto a derecha, como a izquierda, no conseguía encontrar mi sombra. Y no es que sea más rápido que Lucky Luke precisamente. El misterio es que estaba el sol en lo más alto y la sombra era minúscula y estaba justo detrás. Tuve prácticamente que pararme y girar la cabeza casi 180º para comprobar que la sombra estaba ahí. Menudo suspiro de alivio…

Y todo fue debido a que fuimos al pueblo y en vez de salir tempranito a correr por la mañana antes de marcharnos, decidí correr en el pueblo, por aquello de variar un poco. Craso error. Cuando llegamos era la una de la tarde y el sol pegaba de lo lindo. Pero cuadriculado que es uno, bajé del coche, realicé los estiramientos pertinentes, llené una botella de agua y salí a correr por el camino del cementerio. Un recorrido duro por la propia orografía, ya que es todo el rato subir y bajar, y por la calorina que hacía (32º). Además no había ni una sola sombra durante todo el recorrido. Resulta curioso que me haya quemado los hombros ahora que ya está casi terminado el verano.

Lo mejor vino después porque fui directamente a la piscina del pueblo que estaba desierta y además la entrada era gratuita. El baño me supo a gloria.

La contractura marcha por buen camino, ya que no sentí ninguna molestia durante el recorrido. Tampoco quise forzar nada. Ahora habrá que ir metiendo aumentando la velocidad poco a poco.

Siempre había sabido que este recorrido es algo inferior a 10 km y me lo ha confirmado el forerunner que ha marcado 9,5 km. Los he recorrido en 49:17 a un ritmo de 5:10/km.

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