Me duelen los pies

Llevo ya unos cuantos días que cuando voy corriendo me duelen las plantas de los pies un montón. Tampoco ayuda que en el parque de Pradolongo los caminos tengan un montón de piedrecitas que se te van clavando en la planta. Y menos aún ayuda que el dedo gordo del pie izquierdo me duela también a cada zancada.

En la maratón de Madrid acabé con las uñas de los dedos gordos negras. Sabía que tarde o temprano se me acabarían cayendo y en el mes de agosto se me cayeron las dos. La falta de uña en el pie derecho no me ha dado ningún problema, pero en el otro pie me trae de cabeza, no sé si se me ha clavado la pseudo uña que quedó o es que me he dado un golpe en el dedo y la cosa no ha mejorado.

Con estos antecedentes correr se convierte muchas veces en un suplicio porque en un pie me molesta la fascitis y en el otro el dedo gordo y si hago muchos kilómetros me duelen las plantas de los pies. Claramente me voy a tener que pasar a la bicicleta para que me duela el culo.

El martes 1 de octubre llegué a casa con el tiempo justo porque el transporte público iba como iba. Me cambié deprisa y corriendo y salí a correr con la hora pegada al culo . En el punto de encuentro estaba Joaquín diciendo que había quedado cuarto de nuevo en Pareja a 17 segundos del tercero. Casi siempre dice que si se hubiera esforzado más podría haber subido al cajón, pero esta vez dijo que no podía haber ido más deprisa, que fue a tope. Por aquello de que andaba cansado, cuando aceleré en la segunda vuelta me quedé solo y decidí hacer unos kilómetros en progresión. Salieron en 4:57, 4:50, 4:42 y 4:26. En el último eché toda la carne en el asador para tratar de bajar de 4:30 y lo conseguí. Hice en total 10 km en 54:40 @ 5:20 min/km. Acabé bastante contento.

El jueves llegué a casa sobre las seis y media y me dio tiempo a estirarme y todo. Llegué al punto de encuentro a tiempo y allí estaban Joaquín, Emilio II y Mariano. Como no venía nadie más nos pusimos en marcha. Mariano enseguida se puso tirar como un loco, pero nosotros seguimos a lo nuestro hasta que llegué al kilómetro cuatro donde aceleré el paso para ponerme entre 4:50 y 4:55 y traté de mantener ese ritmo durante ocho kilómetros, cosa que más o menos conseguí. Totalicé 13 km en 1:07:29 @ 5:11 min/km y cuando iba terminando ya era casi de noche. Los días se van acortando a un ritmo bárbaro.

El sábado había quedado a las 9:30 en el punto de encuentro pero no apareció nadie. Mientras esperaba me dio tiempo a estirar y después de un tiempo prudencial salí solo y eso tiene la ventaja de que puedes ir a tu ritmo sin ningún problema. Hice el circuito completo al Parque Lineal, pero haciendo un rodeo al entrar al parque. Luego al volver di una vuelta a la montaña de la cabeza. Con eso, completé los 18 km poco después de entrar en el parque de Pradolongo. Hice esa tirada en 1:34:33 @ 5:15 min/km y acabé con un dolor de pies considerable, pensando que si en esta tirada que he ido la mayor parte por tierra me han dolido lo suyo, cuando haga los 21 ya veremos cómo acabo.

Lo único positivo es que el sábado antes de salir me subí a la báscula y marcaba un peso de 70,2 kg que es un número que me empieza a gustar.

Más lento que el caballo del malo

Noto cuando corro que voy lento, como dice el titular, más lento incluso que el caballo del malo y es normal ya que he estado casi cuatro meses sin correr y llevo entrenando poco más de un mes. Demasiado es que voy un poco más rápido que al trote.

El caso es que en el parque no soy el único lento. La construcción de las fuentes que hace unos años quitaron va incluso más lenta que yo. El anterior gobierno municipal decidió reponer algunas de las fuentes que habían eliminado años atrás y ya en el mes de junio pusieron unas vallas que delimitaban la zona donde iban a poner esas nuevas fuentes. En su época había una fuente muy cerca del punto de encuentro que era agua bendita para los corredores, pero fue una de las eliminadas. Ahora han decidido poner una enfrente de donde estaba la otra y llevan todo el verano para poner esa fuente y al menos otras dos más, pero debe ser una obra de alta complejidad porque están tardando demasiado tiempo.

Vallas protegiendo la zona donde está construyendo la fuente

Cuando salí el martes 24 notaba las piernas cansadas de la carrera del domingo o quizás de los 47 kilómetros de la semana, así que me tomé la carrera con calma, de hecho cuando salimos me quedé unos segundos hablando con Antonio y me costó coger a los compañeros. Cuando iba detrás de ellos me adelantó un señor al que le dije que se apuntara con nosotros. El tío no solo se apuntó, sino que apretó de lo lindo. Dijo que competía en pista y le pregunté por Enrique Aragonés y me dijo que claro que le conocía, que estaban juntos en el mismo club. Pasado el tercer kilómetro se aceleraron gracias al ritmo del nuevo y aunque no traté de seguirlos sí me aceleré casi sin querer y cuando me di cuenta vi que iba a 4:39 y pensé que ahí no pintaba nada, así que aflojé el ritmo que yo había venido a poco más que a estirar las piernas. Ya mucho más tranquilo totalicé 9,5 km en 52:00 @ 5:28 min/km.

Utilizo el entrenamiento de los jueves para hacer kilómetros a umbral que pienso es lo que mejor me viene para una media maratón. A las siete y un minuto o dos estaba en el punto de encuentro donde ya estaban Joaquín, Miguel y Mariano. Salimos los cuatro y yo tenía pensado hacer doce kilómetros de los cuales siete a 4:50, pero me fue del todo imposible porque aunque hice los dos primeros bien, luego fui incapaz de mantener el ritmo. Estoy peor de lo que me gustaría, pienso que los cuatro meses de inactividad me han dejado fuera de forma absolutamente. Eso sí, totalicé 12 km en un tiempo de 1:02:40 @ 5:13 min/km y acabé algo disgustado por no haber podido mantener el ritmo umbral previsto.

Normalmente utilizo el sábado para hacer una tirada larga, pero esta semana pasé ese entrenamiento al domingo ya que el viernes estuve de cena y me acosté tarde. En el punto de encuentro nos encontramos una amiga, Mariano y un servidor. Bajamos los tres al río y Mariano estuvo bastante rato con nosotros, pero sobre el kilómetro cinco o así se fue a buen ritmo. Me quedé con mi amiga y fuimos corriendo por la margen derecha hasta el puente donde antes tenías que cruzar sí o sí y lo cruzamos, siguiendo el circuito por la margen izquierda. Hicimos la subida asfaltada y al poco pitó el kilómetro ocho, por lo que decidimos volvernos por el mismo camino por donde habíamos ido. Casi llegando a las tablas, después de pasar por la Caja Mágica vimos a Mariano que se había dado la vuelta y nos estaba esperando. Subimos los tres hasta el parque y antes de llegar al punto de encuentro nos despedimos de él, que hizo un montón de kilómetros porque si nosotros acabamos con 16, él hizo por lo menos 20 y eso es raro en Mariano, que suele ser de distancias más cortas. Nosotros completamos los 16 km en un tiempo de 1:26:21 @ 5:24 min/km y lo malo es que me dolieron bastante los pies.

No me gustó nada los 71,4 kg que indicó la báscula porque el objetivo es bajar de setenta kilos y me está costando lo suyo. Bien es verdad que la cena del viernes tiene bastante culpa de este guarismo.

Ni para una maratón

Iba a escribir que estoy entrenando tanto que ni para una maratón lo hago, pero tampoco hay que exagerar, aunque esta semana puedo acabar con 47 kilómetros si mañana hago la carrera de Torrijos, que aún no lo tengo claro. Y además serían cuatro días, que tampoco es lo normal.

El martes 17 de septiembre comenzamos con nuestro horario de invierno, quedando en el punto de encuentro a las siete de la tarde. Llegué un poco tarde para variar y allí me encontré con unos cuantos compañeros. Los martes suelo tomármelo como un día tranquilo, sobre todo hoy que había comido bastante tarde y notaba la barriga llena. Salimos despacio, pero a partir del cuarto kilómetro empezaron a apretar e inconscientemente aumenté el ritmo, pero no quise ir muy deprisa ya que es el jueves el día que utilizo para hacer un poco más de «calidad» y obsérvese que lo pongo entre comillas porque tampoco es que me mate. Hice 10 km en un tiempo de 53:53 @ 5:24 min/km.

El jueves 19 salí dispuesto a hacer seis kilómetros a ritmo umbral, uno más que la semana pasada. No nos andamos con tonterías y salimos a buen ritmo, ya que hicimos el primer kilómetro en 5:20 cuando solemos andar cerca de los seis. El siguiente lo hicimos en 5:11, ¡íbamos volados! Aguanté hasta el cuarto kilómetro y ahí empecé el entrenamiento a ritmo umbral que me había fijado en 4:45, un objetivo quizás demasiado ambicioso. Estos fueron mis tiempos: 4:44, 4:44, 4:53, 4:46, 4:55 y 4:50. Me hundí en los dos últimos sin ninguna opción de acercarme al ritmo previsto. Lo dicho, me planteé un ritmo demasiado ambicioso. Hice dos más para completar 12 km en un tiempo de 1:01:32 @ 5:07 min/km.

Como estas semanas anteriores, habíamos quedado el sábado a la hora habitual de las nueve en el punto de encuentro. A las 8:15 sonó el despertador y a las 9:00 estaba en el punto de encuentro al que ya habían llegado Quique y Miguel. A Quique hacía mogollón de tiempo que no veía por lo que me alegré mucho. Enseguida llegó Jesús y bajamos los cuatro al Parque Lineal en donde estuvimos juntos hasta pasado el quinto kilómetro donde Quique decidió abrir fuelle y se fue Miguel con él. Yo seguí con Jesús e hicimos lo que la semana anterior, cruzando el puente del kilómetro 7 y volviendo por la nueva zona repoblada de árboles. Poco después nos cogieron los dos que se habían marchado antes porque ellos se dieron la vuelta más allá, en el puente de colores. Al llegar a las tablas yo me fui solo y rodeé esa zona para tratar de hacer un kilómetro más, pero no fue suficiente y cuando subí a Pradolongo tuve que alargar el recorrido para completar 15 km, que hice en 1:20:54 @ 5:23 min/km. Lógicamente ya estaban allí los otros tres compañeros, pero Quique se despidió enseguida y no se quiso venir a desayunar porque esta vez después del entrenamiento habíamos planeado un «final feliz».

Antes de salir el sábado me subí a la báscula y me llevé una desagradable sorpresa porque marcaba 71,2 kg lo que indica que he vuelto a subir de peso y que no bajo de 71 ni de broma. Como dice Miguel, hay que pasar un poco de hambre para adelgazar.

Llevo ya unos cuantos meses apuntado a la carrera de Torrijos que se celebra mañana, ya veremos si corro o no porque he acabado reventado y no se si voy a tener piernas para mañana.

El hueso de cereza de una duda

En la canción El capitán de su calle de Joaquín Sabina el estribillo reza así:

Porque sabía
que la verdad desnuda
guarda oculta detrás de la corteza
el hueso de cereza
de una duda.

Dando a entender, o al menos es lo que yo entendí, que no hay una verdad absoluta, que aunque estés muy seguro de algo, siempre es posible que estés confundido. Sería interesante que tomaran nota los autoritarios.

Algo así me pasa con esta puñetera lesión que llevo arrastrando. Estoy convencido (o trato de convencerme) de que estoy bien, pero no estoy convencido del todo, tengo alguna duda -razonable- de que lo esté. Anda por ahí el hueso de cereza que me hace sospechar que no estoy todo lo bien que a mí me gustaría. Y lo digo porque si el martes y el jueves corrí y acabé perfectamente bien, el sábado cuando salí ya no iba cómodo y cuando acabé la lesión me dolía como me dolía hace unos meses, como si no hubiese mejorado nada. No sé si esas molestias se deben a que hice más kilómetros de los que estaba haciendo habitualmente o a que he ido más deprisa de lo que debiera. ¡Ay! El puñetero hueso de cereza como me está fastidiando.

El martes salí tan contento con la idea de reencontrarme con los compañeros que habían vuelto de vacaciones, pero de éstos, sólo se presentó Joaquín, al que saludé con gran alegría. También apareció Ninfa que al igual que yo anda con una lesión de larga duración, en su caso el piramidal. Nos pusimos en marcha a un ritmo muy tranquilo y pasado el tercer kilómetro me aceleré un poquito, tampoco mucho, simplemente con la idea de bajar de cinco minutos el kilómetro. Hice uno a 4:50 y otro a 4:55 y pensé que podría acelerar hasta la fuente para ver a cuento podría llegar. Hice ese kilómetro en 4:36, lo cual fue demasiado porque vi que iba demasiado forzado, no hubiese aguantado mucho más a ese ritmo. En la fuente me cazó Joaquín y ya fui con él más tranquilo hasta que él se quedó por ahí abajo y yo seguí para completar las dos vueltas, lo que me hizo 9,5 km en 50:37 @ 5:17 min/km. Muy contento porque aunque forcé un poco, la lesión ni la noté.

El jueves me reencontré con Miguel, al cual tenía ganas de ver después de algunas semanas sin verlo. Ya me habían dicho que estaba muy bien, que se había cuidado durante las vacaciones y efectivamente pude ver que estaba en buena forma porque se puso a tirar y no hubo nadie de seguir su estela. Yo tenía planeado hacer cuatro kilómetros a umbral por lo que tampoco hubiese tratado de ir con él y si lo hubiese intentado me habría quedado lejos, lejos de él y destrozado. Se notó un poco el descenso de la temperatura, pero aún así acabé bastante acalorado. Como no sabía que ritmo llevar me fijé el objetivo de ir a 4:50 y con esto en mente realicé: 4:51, 4:46, 4:51 y 4:45. El ritmo umbral supone ir fuerte pero no a tope y quizás fui algo más flojo de lo que podría haber ido. La semana que viene trataré de ir a 4:45 a ver si encuentro ese ritmo umbral que estoy buscando y que sin haber hecho una prueba competitiva es difícil saber. Completé 9,5 km en un tiempo de 48:58 @ 5:07 min/km y al igual que el martes muy contento porque prácticamente no noté la lesión.

El sábado habíamos quedado los pradolongueros a las 9:00 y nos juntamos únicamente tres corredores. Decidimos bajar al río y Jesús dijo que nos acompañaría a mi tocayo y a mí si no íbamos muy fuerte. Le dijimos que no, que ya nos habíamos machacado el jueves. Mi idea era hacer 12 km a un ritmo tranquilo tomándome la jornada como LSD (Long and Slow Distance, Distancia Larga y Lenta en cristiano). Bajamos al río y nos fuimos por el Parque Lineal hasta que hicimos seis kilómetros y luego volvimos por el mismo camino que a la ida. Como siempre, al volver notamos el aire en contra y además se notaba más todavía porque hacía bastante fresco, se notaba el descenso de las temperaturas que habían pronosticado. Fuimos bastantes kilómetros sobre 5:10 y a la vuelta aceleramos en un par de ellos haciendo 4:56 en uno y 4:39 en otro. Después de este último kilómetro a todo lo que pude ya nos relajamos para subir desde el río hasta el Parque de Pradolongo que es casi todo cuesta arriba. Hice 12 km en un tiempo de 1:03:48 @ 5:19 min/km y bastante jodido porque la lesión me había molestado durante casi todo el recorrido. Definitivamente no estoy bien. Mejor que mis peores días, pero ni mucho menos bien. Jesús sí que acabó bastante contento porque hizo los 12 km con muy buenas sensaciones. Decía que hacía mucho tiempo que no hacía tantos kilómetros y lo mismo me pasa a mí, no pasaba de 10 km desde que hice la maratón de Madrid.

La báscula marcaba 70,8 kg lo que indica que me está costando bajar de 70 kg como era mi primer objetivo. La verdad es que no estoy comiendo mucho, pero tendré que se aún más radical.

Semana completa, semana Comansi

Cuando era un niño anunciaban unos juguetes de la marca Comansi y la publicidad decía así: Jugada completa, jugada Comansi. Y el caso es que se me quedó grabado como imagino a muchos de mi edad y siempre que pienso en algo completo pienso en el dicho.

Vengo a decir esto porque después de muchas semanas, hoy he completado una semana de entrenamiento de las que me gustan: tres días corriendo y para terminar, un día en bici. Y las sensaciones han sido buenas, eso es lo más positivo.

Salí el martes y me llevé una grata sorpresa porque nos juntamos en el punto de encuentro nada menos que seis pradolongueros, que para ser en agosto está muy bien… Bueno, para ser en agosto y casi en cualquier época del año. Hice 8 km en un tiempo de 42:12 @ 5:16 min/km. Me permití la licencia de apretar un par de kilómetros para ver si podía bajar de cinco y lo conseguí, pero notaba que las rodillas están aún un poco atrofiadas. Lo bueno es que noté pocas molestias, pero noto que voy con el pie algo en tensión y lo debo llevar relajado. Me cuesta, tengo que pensarlo mucho.

Viendo que el martes había acabado bastante bien salí también el jueves. Estaba a las siete y media en el punto de encuentro y esta vez sólo éramos cuatro, una cifra más normal en esta época del año. Salí con la idea de hacer un kilómetro más que el martes y pude completar esos nueve kilómetros sin muchos problemas, tratando de relajar el pie cuando lo notaba algo «agarrotado». Hice 9 km en 48:05 @ 5:20 min/km y al igual que el otro día, con buenas sensaciones. Esto marcha.

Acabé bastante bien el jueves y el viernes también estuve bien del pie, por lo que el sábado tocaba volver a salir. Lo primero fue hacer mis necesidades y subirme a la báscula. Me alegró ver que marcaba 70,6 kg, bajando de esa cifra fatídica de los 71 kilos. Eran las diez de la mañana cuando me puse en marcha y bajé al río, al Parque Lineal por donde llevaba bastante tiempo sin salir. Fui con una amiga y llegamos hasta una glorieta donde hay una fuente, justo enfrente del edificio de Novosur. Allí paramos, echamos un trago de agua y nos volvimos por el mismo camino por el que habíamos venido. Hicimos los 5 km de la ida en 26:53 a una media de 5:23 min/km y la vuelta en 25:41 a un ritmo de 5:08 min/km. Bastante bien la vuelta porque desde el río hasta casi el parque de Pradolongo es cuesta arriba. Además acabé con fuerza porque el último kilómetro fue el más rápido. Totalicé 10 km en un tiempo de 52:37 @ 5:15 min/km.

Y para terminar la semana, el domingo salí también con una amiga con la bici, más de paseo que otra cosa. Salimos a las 9:15 y llegamos a la cafetería San Marcos, en San Martín de la Vega, justo después de un grupo de al menos 15 corredores que acababa de sentarse. Eso fue fatal porque la camarera que atendía nuestro lado de la terraza se demoró bastante para servirnos nuestros cafés y nuestras tostadas con aceite y tomate. Un poco más de media hora para el café y ¡¡¡cuarenta y dos minutos!!! para que llegara la tostada. Tanto tiempo de espera provocó que a la vuelta ya estaban las piernas frías y se nos hizo algo más pesada. Habrá que buscar otro sitio para cuando el San Marcos esté lleno.

Atisbo un rayo de esperanza

Hoy hace 16 días que me clavé el clavo y he salido a correr porque andando me dolía mucho menos y había que probar cómo iba la cosa al correr y tengo que decir que he acabado contento porque tengo alguna ligera molestia pero cuando voy corriendo hay ratos que no me acuerdo de la lesión y eso quiere decir que he mejorado bastante.

No he hecho gran cosa en estos días porque el talón me dolía horrores y no podía ni plantar el pie, menos mal que en la bici no se planta y podía pedalear sin problemas, por lo que en este par de semanas he cogido un poco la bici, tan poco tanto, sólo tres días, pero menos da una piedra y te quita el gusanillo de hacer deporte.

A lo que iba, la idea de salir hoy era probar si no me dolía el pie y creo que el tema del clavo está olvidado, pero la fascitis ahí sigue, aunque más «amortiguada». Hice siete kilómetros apretando un par de ellos sobre 5:10 y notaba la falta de entrenamiento, sobre todo porque me dolían las articulaciones de las rodillas. Lo dejé en el kilómetro 7 y cuando acabé vi que el estanque de Pradolongo estaba recién llenado y daban ganas de meterse al ver el agua tan clarita, pero no lo hice, resistí la tentación. Como he dicho, fueron 7 km en un tiempo de 38:14 @ 5:27 min/km. Más que satisfecho.

Lo que menos me gustó es que antes de salir a correr me subí a la báscula y de nuevo había sobrepasado los 71 kilos, marcando 71,2 kg que tengo que bajar sí o sí.

Estreno de las Asics Cumulus 20

Cuando uno está lesionado no hace más que dar vueltas a la cabeza y una de las cosas que siempre se piensa es si conseguiré recuperarme. Es un pensamiento negativo que ronda una y otra vez tu cabeza. Además trata uno de pensar qué hacer para acabar de una vez por todas con la lesión.

Una solución que se le ocurre a uno es cambiar de zapatillas. La zapatilla, como es lo que está en contacto con el pie y con el suelo es un buen candidato para a quien echar las culpas. Poco antes de la maratón compré unas Saucony pero no estaba muy contento con ellas, ya que al ser una lesión en la planta del pie pensé que me vendrían mejor unas zapatillas más amortiguadas. Así que después de salir el jueves y ver que la cosa estaba más o menos igual, ayer me hice con unas bonitas Asics Cumulus 20 de color amarillo que espero sean las que me saquen del «agujero».

Asics Cumulus 20

Tampoco ha sido el bálsamo de Fierabrás, ya que sigo con molestias, aunque he conseguido hacer 7 km, por lo que algo mejor estoy; sin embargo, no creo que sea únicamente por las zapatillas. A ver si es verdad que mejoro sea por lo que sea.

Otra cosa que no he comentado es que volví de las vacaciones con 71 kilos y pico. No alcanzaba este peso desde 2009 por lo que es urgente que adelgace. Ayer cuando subí a la báscula marcaba 70,6 kg lo que indica que voy por buen camino. Tengo que quitarme kilos como sea porque eso también es malo para la fascitis.

No news, bad news

Tienen los anglosajones una frase que dice «no news, good news» que viene a significar que la ausencia de noticias sobre un determinado tema, indica que son buenas noticias. El titular de esta entrada es justo lo contrario ya que en mi caso, esa falta de noticias es sinónimo de malas noticias. Y la mala noticia es que no logro recuperarme de la lesión que padezco desde que el 24 de marzo acabé con unas molestias en el tendón de Aquiles. Molestias que en un principio me parecieron en el tendón, pero que realmente son realmente en el talón derecho, en la parte interna.

El lunes 15 de julio estuve en la fisio y me dijo que podría ser una fascitis plantar, pero siempre había oído que esa molestia en el centro del pie más o menos y no tan cerca del final del pie. También me dijo que podría ser un espolón, pero me parece raro porque aunque no estoy corriendo sí ando bastante y luego no tengo unas molestias bárbaras como dice la gente que tiene espolón, que después de andar ven las estrellas.

El caso es que llevo tres meses y medio con molestias y no me recupero. He hecho de todo: 1) seguir corriendo, 2) parar del todo y 3) andar, pero no mejoro de ninguna manera. Y lo malo es que estoy apuntado a una media maratón el 13 de octubre y me parece que no voy a llegar, ya que la idea era comenzar agosto con cero molestias y al paso que voy no va a ocurrir.

De todos modos, veo un rayo de esperanza porque parece que me duele un poco menos de lo que me ha molestado estos meses. Veremos si la cosa se acaba arreglando.

Y otra mala noticia es que con esto de entrenar poco y las vacaciones, he vuelto con 71,3 kg, peso en el que no he estado desde 2009. Tengo que controlar la comida y bajar de peso porque eso también será bueno para la lesión, ya que las plantas de los pies tienen que soportar menos carga.

No sé si me estoy pasando

Hoy he terminado con molestias en el tendón de Aquiles derecho. Podría ser por estar metiendo muchos kilómetros. Muchos kilómetros para los que yo acostumbro, claro, que para otra gente los kilómetros que hago son de risa. Como he dicho muchas veces, es mejor llegar corto de forma a una carrera que lesionado, así que tendré que bajar el número de kilómetros que hago a la semana. Pasaré de correr cuatro días a tres y tratar de salir con la bici ese cuarto día. Ya veremos si soy capaz.

Ya conté que el martes hice un regenerativo obligado. Y digo obligado porque tenía las piernas tan castigadas que aunque hubiese querido no hubiera podido ir más deprisa. El jueves cuando llegué al punto de encuentro ya estaba allí Joaquín, que al igual que yo tenía las piernas aún cansadas, pero eso no fue óbice para ponernos a entrenar. Al poco de empezar, cuando no llevaba ni doscientos metros, me tropecé con una raíz y caí al suelo arañándome las manos, la pierna derecha, la cadera del mismo lado y la espalda también de ese lado, fue un mal comienzo, pero no me importó demasiado, me acerqué a una fuente, me lavé un poco y seguimos. Un poco después del primer kilómetro nos encontramos con Mariano al que llevábamos bastante tiempo sin ver, ya que ha estado lesionado y aún no está bien del todo. Mariano nos sacó de nuestra zona de confort, como se dice ahora, llevándonos a un ritmo más vivo de lo normal, como debe ser. A mitad de la segunda vuelta apreté un poco hasta que nos encontramos con Emilio el hombre radiactivo que no pudo venir antes. Al verlo aflojé para ir con él, ya que no era cuestión de dejarlo tirado después de que el hombre viniera hasta aquí. Mariano y Joaquín siguieron a toda pastilla. Acabé haciendo 9,5 km en un tiempo de 52:21 @ 5:29 min/km.

El viernes envié un mensaje al grupo de pradolongueros para ver si alguien quería salir a al día siguiente a entrenar por la mañana, pero no obtuve respuesta, así que el sábado fui solito a Parque Sur, sitio al que llevaba tiempo sin ir. Ya tenía las piernas más descansadas por lo que iba más ligero aunque el circuito tiene más desnivel que el de Pradolongo. En este parque llevan unos meses arreglando los caminos y este sábado pude ver que están arreglando una escalera que sube a la parte más alta del parque desde una zona cercana a la Carretera de Toledo. En ese sitio había una escalera cuyos escalones eran de madera. Me pareció ver que están sustituyendo estos escalones por otros de cemento, los típicos de una escalera normalucha, de las que encuentras por la calle. Desde mi punto de vista, quedaban bastante mejor y más integrados en un parque los escalones de madera, pero quizás los están sustituyendo porque debe ser más fácil el mantenimiento. Hice dos vueltas en sentido de las agujas del reloj y otras dos al contrario totalizando 12 km en 1:01:38 @ 5:08 min/km. No miré el cronómetro en ningún momento durante el entrenamiento y me sorprendió el ritmo que llevé en estas cuatro vueltas porque tampoco es que me matara entrenando.

El domingo fueron 16 km en un tiempo de 1:25:14 @ 5:19 min/km por el Parque Lineal. Salí con una amiga con la que hice seis kilómetros, luego ella se desvió por el segundo puente y yo seguí para completar el circuito hasta el final del Parque Lineal. Al contrario que otras veces que cruzo un puente para ir a la margen izquierda y luego cruzar por el puente de colores a la margen derecha, esta vez no hice estos cruces y seguí por la margen derecha por debajo de la cementera. Por ese camino te ahorras unos metros, pero hay más desnivel. Fue un auténtico entrenamiento en cansancio porque aún no me había recuperado de los esfuerzos de la semana. Y este tipo de entrenamiento viene genial para una maratón, aunque mi tendón de Aquiles se resintió y habrá que cambiar de planes.

Había olvidado contar que el domingo antes de salir me subí a la báscula y pesaba 69,9 kg que es ¡un kilo más! de lo que pesaba dos semanas antes. Bien es cierto que el sábado estuve de cumpleaños y quizás comiese más de la cuenta. Además que el miércoles me comí un cocidazo de los buenos.

Contar también que en Pradolongo están arreglando el alumbrado, ya que aunque hay farolas muchas están tapadas por los árboles y además dan una luz mortecina que alumbra muy poco. El arreglo consiste en alejar un poco las farolas de los árboles, pero si no podan un poco las ramas, tampoco se va a arreglar mucho. Otra cosa que han hecho es eliminar una farola enorme que tenía unos cuantos focos que en su momento alumbraban lo suyo. En vez de arreglar esa farola ha sido eliminada, no sé si eso es muy efectivo para que haya más luz en el parque.

Modificación de la situación de las farolas para mejorar el alumbrado.


Preparado para la media

Si la semana pasada estuvo bien cargadita de kilómetros -siempre desde mi punto de vista-, ésta tampoco se ha quedado atrás. La media maratón está cerca y yo iba escaso de kilómetros, así que me ha ocurrido como a los malos alumnos que se dejan todo para el final y tienen que hacerlo todo deprisa y corriendo.

El primer día de la semana que salí a correr fue el martes 5 de marzo y notaba las piernas cansadas del fin de semana, así que cuando Joaquín y Miguel aceleraron el paso, yo simplemente aumenté un poco el ritmo, pero tratando de mantenerme con Emilio II a un ritmo cercano a los cinco minutos por kilómetro. Fue un día bastante tranquilo en el que completé 9,6 km en 51:36 @ 5:21 min/km.

El jueves 7 de marzo propuse quedar a las 18:45 en el punto de encuentro para tratar de hacer tres vueltas o al menos dos vueltas y pico. Emilio II dijo que tenía problemas en las lumbares y que no bajaba. No completé las tres vueltas, pero casi, porque hice 14 km de los cuales hice 4 a umbral, pero no quisieron seguirme ni Joaquín ni Miguel ya que ellos habían apretado el martes. Totalicé 14 km en 1:13:48 @ 5:16 min/km

El sábado 9 de marzo lo primero que hice fue subirme a la báscula y me llevé una gran alegría porque marcaba 68,9 kg y eso significaba que por fin había bajado de esa bonita cifra de 69. Había quedado con Miguel a las diez, pero no sabía si en la calle peatonal o en el punto de encuentro. Llegué un par de minutos después de la hora fijada a la calle peatonal y no estaba por lo que sospeché que se había ido al parque. Fui trotando para allá y efectivamente allí estaba. Nos acercamos a saludar a los jubilados y nos pusimos en marcha, bajando Jesús con nosotros hasta el Parque Lineal. Cuando llevábamos cinco kilómetros Jesús se dio la vuelta y nosotros apretamos el paso para llegar al segundo puente y luego tratar de alcanzar a Jesús. Notaba las piernas cansadas del jueves, así que tampoco fui muy deprisa, pero tampoco muy despacio, sobre 4:40, pero acabó el parque y no veíamos a Jesús. Fue yendo por la iglesia de San Fermín, la que hicieron nueva hace pocos años, cuando lo vimos a lo lejos. Miguel apretó el paso y subimos hacia el Doce bastante deprisa y seguimos a buena marcha hasta que lo alcanzamos poco antes de llegar a la calle Doctor Tolosa Latour, de este modo llegamos los tres juntos al punto de salida, que era ahora la meta. Ellos se quedaron en ese punto y yo hice un poquito más para completar 12 km que hice en 1:02:07 @ 5:10 min/km

El domingo habíamos quedado a las nuevo donde siempre. Yendo hacia el punto de encuentro llegué a la altura de Miguel, que iba andando. Me paré con él y me dijo que se había levantado jodido de la espalda y que no podía correr, que le habían tenido que ayudar a ponerse los calcetines y las zapatillas.

En el punto de encuentro estaban Jesús, Ángel y Joaquín. Nos saludamos, deseamos una rápida recuperación a Miguel y nos pusimos en marcha. Propuse bajar al río y todos estaban de acuerdo, pero ellos dijeron que sólo iban a correr una hora por unos motivos u otros. La idea era hacer media hora por el Parque Lineal y luego darse la vuelta para volver por el mismo camino. Fuimos los cuatro juntos y cuando llevábamos un rato por el río aumenté el ritmo ligeramente pensando que los otros tres harían lo mismo, pero iba oyendo sus voces y cada vez las oía más lejanas. Cuando llegó el reloj a los treinta minutos me di la vuelta pensando que estarían cerca, pero no los vi. Aumenté un poco el ritmo, tampoco exagerado, pero seguía sin verlos, por lo que al final desistí y me centré en los 18 km que tenía pensado recorrer. Al llegar a la altura de la Caja Mágica crucé el río y luego di una vuelta a la cabeza calculando para llegar al punto de encuentro en Pradolongo con unos 13 km. Y la cosa me salió redonda porque en el punto de encuentro llevaba un poco más de esos trece previstos. Hice una vuelta al circuito típico de Pradolongo, pero en sentido contrario, un poco más deprisa de lo que había ido hasta entonces, tratando de bajar de cinco.

Acabé los 18 km un poco antes del final de la vuelta haciendo un tiempo de 1:34:45 @ 5:16 min/km. Luego me puse a trotar y más tarde a andar para completar el enfriamiento.

Acabé la semana con casi 54 km que para mí son una barbaridad. Después de estos entrenamiento debo decir que me encuentro preparado para hacer una media decente. Luego veremos qué nos encontramos.

Estanque de Pradolongo con un montón de aves disfrutando de su agua