XXX Media maratón de Villaverde

Hoy he participado por primera vez en esta media maratón que es una de las más antiguas de Madrid. Resulta curioso que no haya participado nunca estando la línea de salida relativamente cerca de casa, pero siempre coincide con la época de diezmiles y nunca me ha motivado mucho hacer tanta distancia por esta época. Esta vez, sin embargo, es distinto, hay una maratón cercana y hay que hacer kilómetros a cascoporro.

Nos acercamos un buen número de pradolongueros a la carrera y sin haber quedado en ningún sitio y a ninguna hora nos fuimos encontrado poco a poco y nos dio tiempo más que de sobra para hacernos una bonita foto.

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Pradolongueros en Villaverde… con algún añadido, foto cortesía de Macu

Desde la media maratón de Getafe no corría ninguna carrera «libre», es decir, sin acompañar a nadie, así que no tenía ni idea de qué tiempo podría hacer en una media maratón. Me conformaba con hacer sobre 1h38 que pensaba me hubiera llevado a estar cerca de Emilio, el incombustible. El otro objetivo, el más importante, era tratar de hacer cada metro de la carrera pisando de metatarso y dando zancadas cortas.

Comenzó la prueba algunos minutillos después de las nueve horas y aunque el primer kilómetro fue algo lento, luego fui cogiendo un ritmo rápido, vigilando que la rodilla no me molestase. Cuando llevaba unos seis kilómetros, en pleno Parque Lineal, iba viendo a los corredores que me antecedían y observaba el vaho que soltaban a respirar [modo paja mental=on] empecé a pensar que me quitaban el oxígeno, que lo único que me entraba en los pulmones era el anhídrido carbónico que exhalaban, eso me llevó a pensar en la formulación química, ya que el anhídrido carbónico (CO2) de toda la vida, ahora es dióxido de carbono o más moderno todavía: óxido de carbono (IV) [modo paja mental=off]. Se nota que no llevaba acompañante y mi mente no hacía más que pensar en otras cosas para hacer la carrera más llevadera.

No llevaba reloj, por lo que no sabía el ritmo que llevaba, así que me sorprendió cuando al pasar el kilómetro 10 uno de los que iban delante de mí comentó a su compañero que habíamos pasado en 45 minutos. ¡Buf! Era un ritmo bastante exigente para mí y no sé si fue esa noticia o que no había entrenado kilómetros a ese ritmo, pero desde ese punto hasta el kilómetro 13 ó 14 no lo pasé nada bien, notando flojedad en las piernas y dando vueltas a la cabeza si debía seguir a ese ritmo, con el riesgo de reventar kilómetros más adelante, o aflojar un poco. Yo creo que seguí más o menos a la misma velocidad, aunque ahora el recorrido ya no era por el parque y se internaba por las calles de Villaverde, donde fuimos obsequiados con bonitas subidas y bajadas, que hicieron que la segunda parte de la prueba fuera dura, muy dura, más que el año anterior según comentaban en línea de meta.

No debía ir demasiado mal porque no me adelantaba mucha gente y yo iba pasando a alguno que otro. Me sorprende que en cualquier carrera a la que he ido, a cualquier ritmo que haya llevado siempre aparece alguno en los últimos kilómetros que va a un ritmo de ganador de la prueba o casi. No sé si se toman la carrera como un entrenamiento empezando muy despacio y terminando muy deprisa o es simplemente su manera de correr, porque no es que vayan de menos a más, es que van que «muy» menos a «muy» más. Curioso.

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Corriendo por las calles de Villaverde, foto cortesía del Korrecaminos

De esta forma, con pequeñas subidas y bajadas, curvas, contracurvas y alguna que otra larga recta, llegamos a la calle donde se dio la salida y contemplamos todos horrorizados la cuesta final con la que nos había obsequiado la organización, que se hizo laaaaaarga. Ahí me di cuenta de que tengo que fortalecer abdominales y lumbares porque al tratar de subir notaba como tiraba la zona lumbar. Aún así no se me dio mal del todo la subida aunque protestaran los lumbares y me presenté en meta con el reloj casi marcando 1h36 minutos. El tiempo oficial dado por la organización es de 1:35:50 bruto y 1:35:28 neto. Bastante mejor de lo que yo pensaba aunque lejos de la media de Getafe de principio de año, aunque tengo claro que con la rodilla en este estado ya no volveré a acercarme a los registros que hice estos últimos años.

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Llegando a meta, foto cortesía de la revista RunOnline

Lo peor de la carrera las agujetas que tengo cuando escribo estas líneas en cuádriceps y gemelos y las rozaduras en los muslos y eso que me eché vaselina. Pero la vaselina era del Mercadona y parece que no es igual que la de la farmacia.

Antes de salir de casa me había subido a la báscula. Ésta marcaba 69,8 kg que es bastante pero al menos he conseguido bajar de los setenta kilos que es el peso al que nunca debería llegar.

Por cierto, esta semana sólo he corrido hoy. Al paso que voy a sufrir en la próxima maratón.

XIII Media maratón de Madrid

Hoy he participado por segunda vez en esta prueba, ya que lo había hecho en la segunda edición, en el ya lejano 2002. Al contrario que en aquel entonces, que fui a correr a por todas, hoy el objetivo era utilizar estos 21 km y añadirle nueve más para realizar la tirada más larga de cara a la inminente celebración de la maratón de Madrid. Tuve la fortuna de que un amigo ¡gracias Fran! me pasó su dorsal, ya que él no podía participar, por lo que no tuve ningún «remordimiento» en coger el avituallamiento durante y al finalizar la prueba.

Había quedado con mis compañeros en la Casa de Fieras y aunque fui yo el que propuso el punto de encuentro, me costó dios y ayuda encontrarlo. Estuve veinte minutos dando vueltas arriba y abajo y era incapaz de encontrar ese lugar. Menos mal que unos cuantos minutos de diálogo a través del móvil me ayudó a encontrar a unos cuantos de los compañeros y pudimos hacernos una bonita foto.

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Como no había ninguna pretensión de hacer ninguna marca, sólo de realizar un entrenamiento, nos colocamos en la salida donde buenamente nos pareció. Debíamos estar lejos de la línea de salida porque yo miraba el reloj y veía que los minutos pasaban y pasaban de la hora prevista y nosotros seguíamos sin movernos. Ya me entraba la duda si es que se había retrasado la salida… pero no, es que había mucha gente delante de nosotros. Había veinte mil inscritos (dicen) así que no es raro que tardásemos tanto en salir.

Siete minutos más tarde del pistoletazo atravesamos la línea de salida y nos costó bastante coger nuestro ritmo porque el pelotón era descomunal. Tardamos bastantes kilómetros en conseguir un ritmo de crucero aceptable y la verdad es que se fueron pasando los kilómetros casi sin darnos cuenta. El cielo estaba encapotado y hacía fresquito, sin llegar a ser frío, por lo que el entrenamiento fue de lo más agradable.

Llegamos a meta cuando el cronómetro marcaba 2:00:51 y viendo la clasificación, resulta que hicimos un tiempo neto de 1:53:15. Tiempos que no quieren decir absolutamente nada. Llegamos a meta, cogí la botella de agua y la bebida isotónica y nos dispusimos a continuar el entrenamiento, bajando desde el Retiro hasta Madrid Río y desde allí a casa, para completar un total de 30 km en un tiempo 2:42:54 @ 5:26 min/km. Mi compañera de entrenamientos acabó francamente bien este entrenamiento, por lo que no me cabe la menor duda de que la maratón va a resultar excepcional para ella.

Ayer me subí a la báscula y marcaba 67,7 kg lo cual es un poco engañoso ya que aunque ha sido el día habitual de pesada, normalmente los viernes no corro y éste sí.

XXX Media maratón de Toledo

Diecisiete años después he vuelto a participar en esta carrera. Curiosamente con el mismo objetivo que este año, de acompañar a una amiga en su camino a la maratón de Madrid. La verdad es que recordaba muy poco de la otra vez, ni siquiera me sonaba el recorrido, ni la pista de atletismo, aunque es posible que la memoria ya lo haya enviado al baúl de los no recuerdos.

Mirando en el plan de entrenamientos de aquel entonces, acabo de descubrir que esta carrera se llamaba en el año 1997 Gran Fondo del Polígono. Se celebró el 6 de abril y si mi memoria no me falla constaba de tres vueltas de 7 km. Aquella vez nos tomamos la carrera como un entrenamiento extralargo haciendo 48 minutos (unos ocho kilómetros) antes de comenzar la prueba en sí y luego hicimos los 21 km de rigor junto al resto de participantes, pero a ritmo de entrenamiento, no de carrera. Tardamos 1:59:56 en esos 21 km y este fue el entrenamiento más largo que hicimos para aquella maratón: 29 km en dos horas y cuarenta y ocho minutos.

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Entreno semana del 1 al 6 de abril de 1997

No recuerdo las sensaciones de entonces, pero respecto a esta edición debo decir que la carrera no me ha gustado nada, pero nada de nada. El recorrido es duro por el perfil y la carrera es fea como pegar a un padre. Transcurre por largas avenidas abiertas al tráfico y con una animación cercana a cero. Además, la prueba se ha hecho más dura por el viento que soplaba en contra en los tramos de subida.

Antes de salir de casa, ya he visto que había previsiones de que iba a hacer aire y posibilidad de llovizna. De hecho, por aquí el viento soplaba de lo lindo, con la misma fuerza que lo hacía en el polideportivo donde daban la salida. Recogimos el dorsal y nos hicimos una bonita foto antes de dejar los bártulos en el guardarropa.

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Antes de comenzar

Colocados ya en la línea de salida, que era en la misma pista de atletismo donde estaba ubicada la llegada, me reconoció unos de los participantes, que me conocía de leer este blog. ¡Encantado de saludarte!

Me decía que es una carrera dura, cosa que habíamos oído antes. De hecho, la comparaba con la media de Latina y afirmaba que le parecía incluso más dura. No sé si por el viento, pero sí nos ha resultado dura, sobre todo el tramo que añaden a la segunda vuelta para completar los 21 km, ya que la primera vuelta es solamente de diez.

Junto a la media maratón, se celebraba una carrera de diez kilómetros, por lo que en un principio no se sabía quienes iban a hacer una u otra. Salimos todos juntos y enseguida tratamos de coger un ritmo cercano a cinco minutos por kilómetro. Cosa que no conseguimos en ningún momento porque había bastantes cuestas arriba con viento en contra que lo impedían. Ese tiempo perdido luchando con la pendiente y el viento era imposible de recuperar en las bajadas. Aún así, el ritmo medio era bastante razonable.

Al acabar la primera vuelta, el panorama se despejó bastante porque la mayoría de la gente había optado por la prueba más corta. Nosotros seguimos con lo nuestro y al poco empezó a llover. Ya lo que faltaba, que se uniera la lluvia con el viento, pero tuvimos suerte y sólo estuvo lloviendo un par de minutos.

En la Avda. Río Boladiez, poco antes del kilómetro quince, hay un giro de 180º cruzando la mediana de la avenida. Allí se me ocurrió preguntar a los que controlaban ese giro cómo iba la clasificación de las chicas y nos comentaron que sólo habían pasado cuatro y que parecían más jóvenes que mi acompañante. Creo que ese comentario hizo que mi compañera adoptara un ritmo más relajado viendo que no venía ninguna chica por detrás. Además le molestaba bastante una de sus piernas, por lo que prefirió llevar un ritmo más asequible.

Desde entonces, el ritmo bajó un poquito hasta llegar al añadido final, que es una trampa de órdago, ya que se trata de una bajadita y una subida de tres pares de narices. Menos mal que ya la meta estaba cerca. Antes de llegar, una bajadita para llegar a la puerta del polideportivo y una pequeña subida para acceder a la pista de atletismo, donde echamos el resto para llegar en un tiempo de 1:48:25, según atestigua la clasificación oficial. Un minuto más lento que la media de Latina, pero pienso que el viento ha endurecido mucho la carrera.

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Llegando a meta, foto cortesía de Sonia Andrade, homenajeada en esta carrera

Después de llegar a meta, bote de Coca Cola y botellita de agua. Además había cuatro cajones: uno con trozos manzana, otro con trozos de naranja, otro con trozos de plátano y el último con trozos de barrita de cereales. Deliciosa la naranja.

Al recoger el dorsal también nos dieron la camiseta conmemorativa, que es muy bonita de color morado y además una revista de las típicas atrasadas y unos dulces. Todo por el precio de 13 €, algo más cara que cuando participé la primera vez que era gratuita.

Aunque la inscripción es cara, ha merecido la pena el viaje hasta aquí, ya que mi compañera se subió a lo más alto del cajón en su categoría y recibió interesantes regalos en forma de embutidos de caza, algo más que una simple copa.

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Interesantes regalos

VIII Media maratón de Latina

Hoy he tenido la oportunidad de debutar en esta media maratón. Era una carrera que no conocía y que estaba deseoso de participar. Y tengo que reconocer que me ha gustado y mucho. El recorrido es muy ameno, salpicado de subidas y bajadas y la organización es muy buena. He acabado encantando de la prueba. Mención especial al speaker que había en la plaza donde entregaban los chips y los dorsales y estaba ubicado el guardarropa. Su única obsesión era que se despejara la plaza. Arrancó más de una sonrisa su soniquete durante esos minutos de espera.

Llegamos con tiempo al centro comercial Plaza Aluche. Aparcamos en el sótano del centro y salimos a la plaza donde recogimos chip y dorsal en un santiamén. Nos pusimos en mitad de la plaza donde había algunos rayos de sol y esperamos a los compañeros que esta vez fueron puntuales. Después de las fotos de rigor, dejamos cómodamente la ropa y empezamos a estirar y calentar dirigiéndonos a la salida. Hacía un día fresco, pero soleado, desde luego mucho mejor tiempo de lo que se decía durante la semana que iba a hacer. Corrí con camiseta de tirantes y debe ser que cuando corro alcanzo un estado que no siento el frío, aunque sí el calor. Sin duda mi cuerpo prefiere el fresquito para correr.

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Antes de la salida con los compañeros maratidianos y allegados

Nos colocamos bastante atrás, algo lejos de la salida junto a Macu y Ana. Mi idea era salir tranquilos, que la carrera es larga y dura, así que pensé que si salíamos atrás nos iba a dar moral ir adelantando corredores durante la carrera. Y así fue, fuimos adelantando gente durante casi toda la prueba. Obsérvese el perfil de la carrera proporcionado por la organización. La segunda parte es para tenerla en cuenta.

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Aunque no había participado nunca en la carrera, sí sabía lo que nos deparaba esa segunda parte, por lo tanto, era muy importante controlar las fuerzas y llegar con algo de fuelle al «festival» final.

Después de un primer kilómetro bastante tranquilo, tratando de no pisar a los demás, más que de correr, empezamos a coger un ritmo de crucero cómodo para unos primeros kilómetros de tendencia descendente. Los kilómetros caían a menos de cinco minutos y trataba de calmar a mi compañera de aventuras para que no se acelerara en los descensos y no diera el cien por cien en las subidas, para que fuera siempre guardando algo.

Sobre el kilómetro nueve viene el primer repecho duro de verdad. Es muy corto, pero te pone las piernas al rojo vivo. Inmediatamente después de coronar se vuelve a bajar por una pendiente pronunciada y empieza otro repecho, éste algo más largo y también bastante duro. Una vez coronado se llega a Batán y el perfil es favorable hasta Lago.

Lago es el punto más bajo de toda la carrera, situado a una altura de 594 metros (la salida y la meta están a 675 metros, poco más o menos). A partir de ahí (kilómetro doce y medio) la carrera es siempre para arriba, salpicada por alguna bajada para recuperar algo las piernas. Se sube hacia el teleférico (km 14), aunque afortunadamente no se llega hasta allí. Se baja al Pº de los plátanos y se va subiendo por la Ctra. de Rodajos, donde está el kilómetro quince y un avituallamiento. En ese punto daban Aquarius o similar y mi compañera se agenció un vaso de tan preciado líquido que le dio alas para la última parte de la carrera. Continuando por esa carretera, hay que subir hasta un punto donde hay que dar una vuelta de 180º. Se van viendo a los que van bajando y no se ve, hasta que no estás encima, el punto de retorno. Ese tramo fue lo que menos me gustó de la carrera ya que habíamos sobrepasado la glorieta que lleva hacia el zoo y no se veía la vuelta.

Se llega a ese giro y se comienza a bajar hasta el km 16. Llaneando quinientos metros más empieza otra señora cuesta, rodeando el zoo, buscando la salida de la Casa de Campo, donde está situada la estación de metro de nombre homónimo. Esa cuesta tiene tela marinera, tanto que nos recordó a la famosa cuesta del cementerio de las dos leguas de Leganés. Superada esa cuesta de kilómetro y medio, aunque con un corto falso llano, hay de nuevo una bajadita para pasar por debajo de la carretera de Extremadura, seguida de una corta cuesta arriba y otra cuesta abajo de unos quinientos metros por la calle de los Yébenes hasta desembocar en la calle Valmojado. Esta calle, aunque es de poco pendiente, es una constante subida hasta la calle Guareña donde está situada la línea de salida.

Según íbamos subiendo la calle Valmojado, veíamos que íbamos poco a poco acercándonos a una chica. Mi compañera de carrera me comentó después que no iba pensando en alcanzarla, pero creo que el ir viendo su estela sí la motivó un poco. Llegamos junto a esta chica al recinto del polideportivo de Aluche donde hay que hacer un curioso recorrido para llegar a la pista de atletismo. Nada más entrar en la pista oímos los gritos de ánimo de Chema. Esto azuzó a mi compañera que emprendió un furioso sprint sobre el tartán. Tanto apretó que me costó trabajo seguir su rastro y más a la otra chica que se quedó totalmente clavada. Fue tan rápida que en esos doscientos metros consiguió sacarla seis segundos.

Pasamos la línea de meta cuando el reloj marcaba un tiempo de 1:48:35, pero descontando el tiempo que tardamos en pasar la línea de salida, se convierte en 1:47:20 según reza la clasificación oficial ofrecida por la organización. Mi compañera acabó muy contenta, no sólo por el tiempo realizado en una carrera tan dura, sino por las sensaciones que fueron extraordinarias. Pienso que su camino hacia la maratón del rock and roll es el correcto.

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Llegada a meta, foto cortesía de runners.es

Después de devolver el chip, nos dieron una bolsa con una camiseta técnica de hombreras, dos botellas de bebida isotónica (una de un extraño sabor), una botella de agua, una naranja, un tetrabrick de caldo Aneto y una bolsita de cereales. Había también la posibilidad de agenciarse una revista de atletismo. Todo por 13 € que costaba la inscripción.

Una carrera muy recomendable. Lástima que esté situada en el calendario tan cerca de Fuencarral. Habrá que plantearse en correr una y otra en años alternos.

XIV Media maratón de Getafe

Hoy se ha celebrado la XIV edición de la media maratón de Getafe. Amaneció un día excelente para correr, pero según se iba aproximando la hora de salida, empezó a levantarse un molesto viento, que estropeó la carrera ya que sopló durante toda la prueba dificultando el avance en algunos tramos. Lo de que favorecía en otros no lo cuento.

Había quedado con Miguel, compañero pradolonguero, y con Chema, compañero maratidiano, para formar un trío como en Valencia y tratar de atacar entre los tres la hora y media. A Chema le parecía muy rápido, Miguel trataba de hacer sobre 1h29 y a mí me daba un poco igual, me conformaba con bajar de los noventa minutos, por lo que el trío no era demasiado homogéneo.

Llegamos con bastante tiempo para encontrar aparcamiento fácilmente -cosa que conseguimos- y no tener apreturas a la hora de recoger el dorsal y pasar por el servicio. Nos encontramos pronto con el resto de pradolongueros que también madrugaron. Nos hicimos las fotos de rigor y estuve haciendo tiempo hasta las diez que había quedado con los compañeros maratidianos.

Pradolongueros en la media de Getafe 2013
Pradolongueros en la media de Getafe 2013

De nuevo, foto de rigor y desde allí a dejar la ropa y estirar un poco y calentar. En el calentamiento vi a Miguel y a su amigo David, pero no fuimos capaces de encontrar a Chema ¡y mira que es alto! Así que configuramos un nuevo trío con un objetivo más uniforme: acercarnos a 1h29, lo que suponía ir a un ritmo de 4:13 min/km.

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Maratidianos en la media de Getafe 2013

Encontramos sitio no muy lejos de la línea de salida y me sorprendió porque había cierta holgura en esas posiciones delanteras. Dieron la salida y tardamos sólo nueve segundos en ponernos en movimiento. Aunque la salida es en terreno descendente, la gran multitud de corredores hace que no sea sencillo correr con soltura, esto hizo que pasáramos ese primer kilómetro en 4:18, algo lentos. El segundo también se nos fue un poco: 4:22. Justo después de este hito kilométrico, unas obras en la calzada provocan que se estreche el camino y de nuevo el ritmo se ralentiza. Ese tercero lo hicimos en 4:23 y le comenté a Miguel que habría que acelerar el paso si queríamos cumplir el objetivo.

Y eso fue lo que hicimos, aumentamos la velocidad y nos situamos a un ritmo de crucero, que segundo arriba, segundo abajo, era el correcto. Ya habría tiempo de recuperar esos segundos que habíamos perdido en los primeros kilómetros. Sobre el kilómetro cinco se pasa por la estación de cercanías donde está el primer avituallamiento. Es una recta de casi dos kilómetros donde el aire pega en contra. Sobre el siete, giro de 180º y ahora el viente soplaba a favor. Ese primer tercio de carrera lo cumplimenté en 29:55, por debajo de la media prevista para cumplir el objetivo.

Aunque el aire era favorable, el terreno se hace duro por los adoquines, ya que son casi dos kilómetros golpeando los pies por terreno tan duro e irregular. Durante ese tiempo iba tirando en cabeza del grupeto, pero en algún momento me quedé solo y no me di ni cuenta. Llegué al kilómetro diez y empieza la bajada donde se da la salida, donde el ritmo se incrementa sin querer. Al final de la cuesta, el segundo puesto de avituallamiento y al recoger la botella oigo una voz pidiéndome que no tirase el líquido elemento. Me vuelto y me encuentro con otro tocayo, un amigo más ciclista que corredor, que me había dado alcance.

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En el km 13, foto cortesía de los atrapasueños

Me vino bien su presencia porque esos fueron los kilómetros que se me hicieron más duros, hasta que coroné la cuesta que habíamos bajado. Ahí me vi con fuerzas y ganas. Poco después de la subida, se llega al kilómetro 14. Hice ese segundo tercio en 29:20 algo mejor que el primero. En carrera no tenía ni idea de estos tiempos, pero sospechaba que había sido mejor que el tercio anterior porque los pasos por kilómetro habían sido más cercanos al ritmo objetivo.

Pasado el kilómetro 15, después del avituallamiento, pareció como si en vez de agua hubiese tomado la poción mágica de Asterix y Obelix porque aumenté el ritmo sin querer y mi acompañante de los últimos kilómetros se quedó atrás a los gritos de «sigue, sigue a tu ritmo». Aunque los adoquines de nuevo se hicieron notar, esos fueron los kilómetros más rápidos de la carrera; no obstante este último tercio fue el más rápido de los tres con 29:03.

Llegué a la meta esprintando como si me fuese la vida en ello (menuda tontería, como si me jugase algo) y crucé la línea con un tiempo en el reloj de 1:28:47 neto de 1:28:38. Medio minuto más que al año pasado, pero muy contento porque ni estoy en la forma de 2012, ni el día era el más propicio. De hecho, prácticamente todo el mundo con el que hablé hizo peor tiempo que en la edición anterior.

Tras la meta
Tras la meta, foto cortesía de runners

Y para terminar, los tiempos por kilómetro para que quede constancia:

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Tiempos de paso por kilómetro y acumulado en Getafe 2013

XVI Media maratón comarca de Jadraque

Hoy nos hemos acercado a Jadraque con los compañeros de MaraTI+D (y algún añadido) para ver si conseguíamos hacernos con un jamón. Según el reglamento de esta carrera, todo equipo que presente y acabe con diez corredores o más tiene derecho a un jamón y a una caja de botellas de vino. Para que sea un poco más fácil la organización permite realizar o bien la media maratón o bien 10 km.

Jadraque se encuentra a algo más de cien kilómetros de Madrid, por lo que tocó madrugar para ir a la carrera. A eso de las diez ya estábamos allí y nos encontramos con algunos componentes del equipo. Retiramos el dorsal, nos hacemos la foto de rigor y nos preparamos para la salida, sin tiempo para estirar ni calentar.

¡A por el jamón!
¡A por el jamón!

Como todavía estoy en los comienzos de la transición calzado -> descalzo, todavía no estoy capacitado para recorrer ni siquiera la distancia más corta de 10 km, por lo que decido salir con zapatillas tratando de llevar la técnica de pisada de metatarso y zancadas cortas y rápidas. Dado que con esta nueva técnica, los músculos utilizados son distintos a cuando se corre de talón, me parecía excesivo correr una media y salgo pensando en hacer sólo diez.

Salgo con una amiga esos primeros kilómetros que ya son durillos y cuando llegamos a la glorieta donde se gira para hacer la distancia corta, decido acompañarla para no dejarla sola en esas solitarias carreteras y bajo esa solana inclemente. En cada oportunidad recojo agua y aconsejo a mi compañera de viaje que beba, pero no me hace mucho caso. Al terminar la carrera me confesó que no bebía por temor al flato, pero mejor ir con una molestia en el abdomen. En estas carreras donde el calor aprieta de lo lindo lo más importante es la hidratación. Es mejor olvidarse de ritmos y marcas y centrarse sólo en beber, si no quieres sufrir un golpe de calor.

Después de llegar a Membrillera, volvimos por el mismo camino hacia Jadraque, sufriendo por el calor y las cuestas. Ya en el parque donde está instalada la meta, mi compañera de aventuras esprintó como si le fuese la vida en ello y llegó algunos segundos antes que yo. Según el mensaje corto que recibí por la tarde, llegué con un tiempo oficial de 1:50:54 en el puesto 116. Mi amiga consiguió subir al cajón, en el segundo puesto de su categoría.

¡Objetivo conseguido!
¡Objetivo conseguido!

Ayer me subí a la báscula para comprobar si la semana de control había dado resultado. ¡Y vaya si lo ha dado! La báscula marcaba 67,3 kg que es un kilo y medio menos que la semana pasada. De todas formas, sigo pensando que la báscula no anda muy allá.

VIII Media maratón de Villarrobledo

Hoy he participado por segunda vez en la media maratón de Villarrobledo. El año pasado me gustó mucho la carrera y la organización y este año he repetido aunque la carrera se celebre a 200 km de mi casa.

Esta vez habían retrasado la salida una hora, lo cual es de agradecer si vives tan lejos, por lo que no tuvimos que darnos un madrugón exagerado. A las ocho menos cuarto salimos de casa y antes de la diez ya estábamos allí y todavía quedaba una hora para que empezara. Contactamos con Joaquín y los otros compañeros pradolongueros (Emilio, Andrés y Quique) para que nos dieran el dorsal y el chip ¡¡¡muchas gracias Joaquín por todo!!! y entre dejar la bolsa en el guardarropa, colocarse el chip, estirar y calentar un poco, fue llegando el momento de la salida.

Por fortuna, la salida y la llegada es en el polideportivo y éste es muy amplio, por lo que gran parte del calentamiento lo hicimos dentro del polideportivo, ya que el día era un poco fresco debido a un viento bastante intenso. Cinco minutos antes de las once nos fuimos acercando a la línea de salida, donde podíamos ver a Abel Antón, que según la megafonía se disponía a realizar la carrera en 1h25, por si alguno quería seguir su estela.

Después de la grata impresión producida el año pasado, había fijado esta carrera como el gran objetivo de esta primera parte de la temporada. Dado que en Getafe había hecho poco más de 1h28, se trataba de hacer 1h27 y tenía la certeza de que podía hacerlo porque los entrenamientos habían sido buenos. Por lo tanto, todo consistía en poder seguir un ritmo de 4:10 durante 21 kilómetros.

Escuché el pistoletazo de salida, puse en marcha mi cronómetro y me lancé a buen paso. Aún así tardé pocos segundos en pasar por la alfombrilla de salida. El primer kilómetro lo pasé en 4:11 y vi que la cosa iba por el camino correcto. Los dos siguientes los hice en 3:53 y empezaron a entrarme las dudas de si iba demasiado deprisa o si los kilómetros estaban mal colocados. Creo que se dieron las dos circunstancias porque en algunos kilómetros bajaba con holgura de cuatro y en otros sobrepasaba bastantes segundos esos cuatro minutos por kilómetro.

En el primer tercio (kilómetro siete) el cronómetro marcaba 28:14 en vez de los 29 que tenía pensado, pero me encontraba francamente bien. En el kilómetro 10 ¡¡¡el tiempo fue de 40:12!!! aunque durante la carrera no lo vi. Menos mal porque me hubiera asustado de ir tan deprisa.

Llegué al kilómetro 14, segundo tercio de carrera, con un tiempo de 56:43 y ya empezaba a notar las piernas que no respondían como al principio, pero sólo quedaba aguantar lo que se pudiera porque veía que el objetivo de 1h27 estaba a mi alcance.

Aunque las piernas no iban frescas, notaba que iba bien porque en la segunda parte de la carrera, excepto un grupo de cuatro que me adelantó sobre el kilómetro 12 y un individuo que me adelantó en el 18, fui todo el rato adelantando a gente. Esa era una muy buena señal.

Precisamente ese kilómetro 18 fue un mal momento, no sólo porque me adelantaran, sino porque noté una molestia en el gemelo de la pierna derecha, que me hizo dudar si aflojar el ritmo o seguir como iba. Opté por la segunda opción, ya que era la carrera que había estado preparando estos meses y no iba a rendirme a falta de tres kilómetros para la conclusión. Así que apreté los dientes y seguí dándolo todo.

Esos tres últimos kilómetros son bastante duros, porque es una recta muy larga y ligeramente cuesta arriba y luego viene otra recta también bastante larga y más cuesta arriba, aunque ninguna es de una pendiente excesiva. A partir del 20 suaviza la cosa y poco después se llega al recinto del polideportivo al que hay que rodear. Poco antes del 21 se entra dentro del recinto y el terreno es favorable hasta meta.

Ya lo di todo y cuando pude distinguir el reloj de meta que me llevé un sorpresón de órdago porque marcaba ¡¡¡una hora y veinticinco minutos!!! Sin embargo, poco antes de cruzar la meta cambió el dígito de los minutos y el tiempo se me fue a 1:26:02. Por fortuna, los segundos perdidos en la salida convirtieron ese tiempo en otro que me gusta más: 1:25:57 que se convierte en nueva MMP y que me parece voy a tardar tiempo en mejorar.

Haciendo la marca de mi vida
Haciendo la marca de mi vida

Las clasificaciones oficiales se pueden ver en chiplevante.net o en una copia que guardo aquí o para ver que no miento, aquí queda constancia del tiempo en el ticket que proporciona la organización.

Ticket con los tiempos de Villarrobledo 2012
Ticket con los tiempos de Villarrobledo 2012

Como había llegado medio pronto, fui a visitar al fisio por la molestia que había sentido en el gemelo. Cuando acabé, ya quedaba poco de lo que habían puesto en las mesas, pero no me importó demasiado ya que íbamos a comer en poco.

Pero si fue bueno para mí, mejor fue para casi todos los pradolongueros, ya que de seis que nos acercamos a este pueblo albaceteño, cuatro se llevaron trofeo: Emilio ganador de la categoría de mayores de 65 años; Andrés, tercer clasificado de la categoría de 55 a 60; Joaquín, segundo clasificado local de su categoría y la única fémina de la expedición pradolonguera, primera clasificada también de su categoría. Todo un éxito de los corredores del parque de Pradolongo.

Exito pradolonguero en Villarrobledo
Exito pradolonguero en Villarrobledo

Para terminar ¡qué decir de la bolsa del corredor! De las mejores que yo haya visto: manzana, naranja, agua, camiseta técnica, botella de vino, cuña de queso, paquete de lentejas, refresco y barrita. Pero es que después de acabar la carrera hay multitud de mesas con frutos secos, embutidos y vino y cerveza a raudales. Todo por el módico precio de 10 €… y 200 kilómetros.

¡Se me olvidaba! Ayer subí a la báscula y marcaba 67,3 kg, un buen peso para hacer una buena marca.

XXVIII Media maratón de Fuencarral

Hoy, para celebrar mi cuadragesimosexto cumpleaños, me he acercado al barrio de Fuencarral con la intención de participar en la media maratón que se celebra en este barrio.

Era mi décima participación en esta carrera por lo que era una ocasión inmejorable para celebrar mi aniversario.

Había quedado a las nueve con los compañeros de MaraTID y aunque me levanté con tiempo llegué por los pelos al punto de encuentro. Afortunadamente allí estaba mi compi con mi dorsal, que generosamente había recogido el viernes. Otra carrera más que se apunta a la desagradable moda de hacer ir a los corredores días antes a recoger el dorsal y el chip.

Con los compañeros de MaraTID
Con los compañeros de MaraTID, foto cortesía de Iñaki

Un par de minutos después de las 9:30 dieron la salida después de guardar un minuto de silencio. Al grito de «a sus puestos» (lo que causó gran hilaridad entre los corredores) dieron el pistoletazo de salida y me puse en marcha sin tener muy claro el objetivo a seguir en la carrera. Sólo tenía claro que había que ir tranquilo hasta El Pardo.

En la bajada de Herrera Oria se me acopló un corredor al que le pareció adecuado el ritmo que llevaba. Juntos fuimos hasta la fatídica curva del cuartel donde empieza la primera cuesta dura de la jornada. Resultó muy bonito el acercamiento a El Pardo ya que al fondo se veía la sierra de Madrid toda nevada. En esos momentos empecé a sentir un frío de narices ya que la temperatura era unos cuantos grados menos que en la salida. Y en Fuencarral estábamos por debajo de cero.

En esa primera cuesta acorté la zancada y empecé a subir a buen ritmo esa primera dificultad, aunque sin darlo todo, que todavía quedaba mucho.

En la cuesta del cuartel
En la cuesta del cuartel, foto cortesía de Arganzboy

Acabó esa primera cuesta y me dispuse a afrontar la cuesta que acaba en la tapia del monte de El Pardo. De nuevo zancada más corta y para arriba. Esta cuesta se hace muy laaaaaaarga.

En la tapia ya habíamos pasado el 15 y tras el avituallamiento empieza una bonita cuesta abajo donde se puede estirar un poco la zancada. Ya iba pensando en la siguiente subida, la de Montecarmelo, y recordaba en mis primeras participaciones cuando se subía la cuesta del cementerio que era una subida bastante más dura que la actual; sin embargo, aunque más llevadera, se me hizo como siempre muy exigente y fue el peor momento de la carrera… pero ya se olía la meta.

La última subida, la que lleva a la puerta del polideportivo, se me hizo muy llevadera y casi sin darme cuenta ya estaba esprintando en la pista de atletismo buscando la meta.

En la última subida de la jornada
En la última subida de la jornada, foto cortesía de Macu

Fue en ese momento cuando tuve conciencia del tiempo que llevaba, ya que hasta ese momento no había mirado ni una sola vez el cronómetro. Ha sido de las pocas carreras en las que el tiempo realizado me importaba un pimiento.

Llegada, foto cortesía de runners.es
Llegada, foto cortesía de runners.es

Crucé la meta con un tiempo oficial de 1:30:41 en la posición 150 de casi dos mil clasificados. Curiosamente, es la primera vez que coincide la distancia medida por el forerunner con la distancia oficial, lo que me lleva a pensar que le faltaban metros a esta carrera, porque siempre el forerunner me ha medido más. Acabé muy contento porque aún siendo una carrera bastante dura acabé con muy buenas sensaciones y no muy cansado.

Después de la carrera, una bolsa del corredor muy bien surtida, ducha en los vestuarios, charla con los compañeros y rapidito a casa que tocaba comida familiar.

XIII Media maratón de Getafe

Hoy se ha celebrado la XIII edición de la media maratón de Getafe. Una carrera en la que habitualmente hace mal tiempo, o bien frío, o bien lluvia; sin embargo, hoy ha hecho unas condiciones inmejorables para correr: soleado, temperatura agradable y ni una pizca de viento. Ideal para realizar una buena marca, ya que el terreno es bastante llano en casi su totalidad.

Hace dos años, en esta misma carrera, conseguí bajar por primera vez de hora y media en la distancia, haciendo 1:29:18 y hoy salía con la idea de poder mejorar esa marca, tratando de bajar algún segundillo de la hora y los veintinueve minutos. Para ello había calculado seguir un ritmo entre 4:12 y 4:13 durante toda la carrera.

Antes de la salida de la media de Getafe
Antes de la salida de la media de Getafe

Había quedado con Pedro y Joaquín para tratar de ir todos juntos, pero Pedro estaba algo lesionado y Joaquín no las tenía todas consigo, por lo que en el kilómetro cuatro o cinco me había quedado solo y así estuve gran parte de la carrera, porque no conseguía acoplarme a ningún grupo.

Fui bastante regular, haciendo bastantes kilómetros al ritmo previsto, sobre 4:13. Ganando algunos segundillos en las bajadas y perdiendo algunos en las subidas. Bueno, no es que hubiera muchas subidas, sólo una en cada vuelta, pero se hacía algo larga, sobre todo la segunda vez, cuando ya íbamos por el trece. De hecho, creo que fueron los peores kilómetros para mí, desde el doce o el trece hasta el avituallamiento del quince.

Tras recoger el agua, me pasó un grupo del que tiraba un corredor que llevaba en su camiseta la leyenda LANDES. Me sonaba ese nombre del foro de elatleta.com y me pareció que llevaban un ritmo que podía seguir, aunque fuera algo más rápido que el mío. Fue un acierto seguirlos, porque empecé a adelantar a gente y soportaba el ritmo sin problemas. Estuve unos cuantos kilómetros detrás de LANDES y poco antes del 19 adelanté a Lorenzo, un amigo de Pedro, de Getafe y sobre el 20 adelanté a José Luis, uno de los habituales del parque de Pradolongo, que hizo un carrerón. Gracias LANDES por servirme de ayuda.

Ya quedaba muy poco para la meta y empieza una bajadita que lleva hasta la puerta del polideportivo. En esa bajada me adelantó un grupo en el que iba una chica llamada Henar, a la que sus acompañantes animaban para que llegara a meta lo antes posible. Me sirvió de acicate, aunque ya iba a tope, pero pude apretar un poco más cuando entré en el estadio y vi la línea de meta.

Volando voy...
Volando voy… (foto cortesía de Emilio II)

Ya a todo lo que daba de sí, llegué a la meta cuando el minutero del reloj ya había pasado de 27 a 28. Pero no me importó, ya que conseguí hacer mi mejor marca personal y es que la marca obtenida de 1:28:07 me parece estratosférica para mí y tengo que sentirme más que feliz con ella.

Extraordinaria marca la de Quique, que paró el crono en 1:21:33 consiguiendo su MMP y también gran marca de una amiga pradolonguera que hizo su MMP con 1:43:58.

Una extraordinaria mañana de atletismo.

XXXV Media maratón de Moratalaz

Hoy he participado en la decana de las populares de Madrid: la media de Moratalaz, que hoy celebraba su trigésima quinta edición. La intención era realizar un ensayo general de cara a la próxima maratón: mismo ambiente, misma vestimenta, mismas zapatillas y mismo ritmo. Dado que la intención es llevar un ritmo entre 4:30 y 4:35 en la maratón, ese era el objetivo en esta media.

Amablemente me acercó Emilio II al polideportivo donde había quedado con Fernando y Carlos, dos compañeros de MaraTI+D. Había mucha gente merodeando por la zona de entrega de dorsales y chips, con la cantidad de carreras que había hoy en Madrid y alrededores. Luego me enteré que se habían agotado los dos mil dorsales que habían fijado de cupo. Reconozco que me sorprendió encontrar a tanto personal.

Media de Moratalaz 2011
Media de Moratalaz 2011

Después de la foto nos encontramos con Nelson y su padre, también asiduos de Pradolongo, que nos indicaron donde estaba el improvisado ropero. Dejamos los bártulos allí y empezamos a trotar para no salir con las piernas frías.

La salida se retrasó casi quince minutos de la hora prevista, así que tuvimos que esperar un poco más de la cuenta, nada importante. La calle donde daban la salida está dividida por una pequeña mediana. En uno de los lados había un arco y en el otro, no. Nos pusimos en el lado del arco ya que suponíamos que había alfombra, pero resultó que no había. Fueron más espabilados los que se pusieron en el otro lado de la calle porque estaba más despejado.

Con tanta gente por delante, el primer kilómetro fue un continuo slalom, pero poco a poco se fue aclarando la carrera. Traté de mantener el ritmo previsto y fui viendo como se iban escapando poco a poco mis compañeros.

En el kilómetro cinco observé un choque generacional. Félix, un corredor popular de toda la vida, fue arrollado en el avituallamiento por un joven corredor que impulsivamente trató de coger una botella de agua sin ninguna consideración, llevándose por delante al veterano corredor, que montó en cólera. Parece que las nuevas generaciones vienen apretando fuerte y no tienen ningún reparo en las canas que encuentran en su camino. Muy triste.

Seguían pasando los kilómetros y me encontraba muy cómodo a ese ritmo cercano a 4:30, un pelín más lento en las subidas, aunque luego recuperaba en las bajadas. Sobre el kilómetro doce observé a un individuo bastante alto con camiseta de la Asociación Atlética Moratalaz que iba haciendo marcha atlética (más tarde me he enterado que se trata de Miguel Angel Prieto, excelente marchador). Pensé que iba a poder adelantarle a los pocos kilómetros, pero éstos iban pasando y me acercaba muy poco a poco a su espalda.

Al final consiguió sacarme de mis casillas y en el kilómetro 17 empecé a acelerar porque veía que llegábamos a meta y no iba a ser capaz de pasarle. Que cosas tan absurdas le pasan a uno por la cabeza cuando va corriendo…

Ya acelerado, cerca del kilómetro 19 conseguí adelantar al marchador y con el miedo en el cuerpo seguí acelerando por si acaso, total ya quedaban sólo dos kilómetros a meta.

La proximidad del polideportivo me dio un plus y apretando los dientes, olvidándome ya del ritmo previsto llegué a meta haciendo un tiempo de 1:32:08. Por desgracia, esta carrera mantiene su seña de identidad de toda la vida: nunca ha estado bien medida. La distancia de esta media, según mi Garmin, es de 20,7 km, que teniendo en cuenta el error de medida, debe estar por los 20,5 km. No sé si para bien o para mal, con los últimos acelerones, el ritmo se me fue a 4:25, algo más rápido de lo previsto.

Después de la llegada a meta, un caldito calentito que me sentó bastante bien, botellita de agua, bote de Nestea y camiseta técnica conmemorativa. Todo por diez euracos, un precio aceptable para ser una media maratón, aunque todavía recuerdo cuando corrí la primera vez, allá en el lejano 1998 que el precio era de veinte duros.