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Mejor parar que seguir lesionado

He decidido parar porque veo que la lesión no se va y es tontería seguir corriendo. Pararé unas semanas para ver si me recupero del maldito tendón de Aquiles que tanta guerra me ha dado durante tantos años.

Después de estar una semana parado después de la maratón lo intenté el domingo 5 de mayo, salí a andar y trotar un poco, pero noté ligeras molestias en el tendón. Aún así, salí a correr el martes 7 de mayo y aunque sólo hice 5 kilómetros y a un ritmo muy tranquilo, las molestias seguían ahí. Lo mismo me ocurrió el jueves 9 de mayo, que hice otros 5 kilómetros y con sensaciones nada buenas por la misma historia. El sábado 11 de mayo salí con Ninfa y Miguel y bajamos al Parque Lineal y aunque yo no quería hacer mucho, mis compañeros me «obligaron» a hacer 9 kilómetros. Al meter más kilómetros el tendón me molestó más que los días anteriores. Acabé la semana yendo en bici hasta San Martín de la Vega y en bici la verdad es que no lo noté, el tendón iba genial, por lo que mejor bici que correr a pie.

Ya había tomado la decisión de parar porque veía que aquello no se arreglaba; sin embargo el 15 de mayo, festividad de San Isidro hicimos una encerrona a Joaquín para hacerle un regalo por su reciente boda. Le engañamos diciendo que íbamos a hacer un entrenamiento y cuando llegó se encontró con un grupo de pradolongueros muy numeroso. Le entregamos su regalo y él correspondió invitándonos a un café. Antes del café hicimos unos kilómetros siguiendo el trazado de la Carrera Popular Barrio del Zofío que se celebrará el 16 de junio en nuestro barrio. Hicimos la vuelta de 5 kilómetros y un poquito más para completar 9 kilómetros. Acabé bastante fastidiado del tendón. La parada es obligatoria hasta que me recupere, es tontería seguir machacando el tendón.

Celebrando la boda de Joaquín. ¡Enhorabuena compañero!

Esta vez reconozco no estar preparado

Decía el 10 de marzo que estaba preparado para la media de Villarrobledo. Lo mismo dije el 31 de marzo para la media de Madrid, pero hoy no puedo decir lo mismo para la maratón de Madrid para la que necesitaría incluso más preparación y no estar medio lesionado.

El 7 de abril corrí la media de Madrid y acabé con el tendón de Aquiles de la pierna derecha bastante dolorido, por lo que decidí ir a la fisio lo más pronto posible. Y no es que empezara a dolerme ese día, ya llevaba unas semanas con las molestias. Al día siguiente pude ir a la fisio y me dijo que tenía una pequeña contractura. No le dije que iba a correr la maratón porque me hubiese tirado por la ventana, me callé astutamente por si acaso. Decidí parar esa semana para ver si con su manipulación y con un poco de descanso me recuperaba.

Después de esa semana de reposo salí el martes 16 de abril y lo hice con otras zapatillas por si fuese un problema con las zapatillas actuales que nunca han llegado a convencerme. Durante el entrenamiento me molestó un poco, pero no demasiado, lo cual me dejó bastante contento. Hicimos dos vueltas al parque pero a un ritmo muy tranquilo.

El jueves 18 de abril volví a salir. Al ser Jueves Santo quedamos un buen grupo de pradolongueros a las diez de la mañana sabiendo que nos íbamos a mojar, pero las previsiones daban lluvia todo el día, por lo que daba igual una hora que otra. Bajamos al Parque Lineal y cuando comenzamos no llovía mucho, sólo chispeaba, pero según iban pasando los kilómetros la lluvia arreció y acabamos bien mojados. Aproveché algunos kilómetros para aumentar el ritmo y comprobar el estado de mi tendón. Pude comprobar que no está como quisiera y si el martes acabé contento, esta vez no tanto. Hicimos únicamente 12 km que a estas alturas de preparación y estando como estoy no sé si son muchos o pocos. Quizás sea cuestión de las zapatillas, tendré que estrenar las Saucony que compré el día anterior.

Saucony Jazz 21 compradas en Bikila Leganés

El sábado 20 de abril salí a estrenar las Saucony Jazz 21 que había comprado unos días antes. Había quedado con un compañero en el punto de encuentro de Pradolongo pero cuando llegué ya se había ido, así que hice yo solo los 15 km que tenía previstos. En abril de 2015 compré unas Adidas Supernova Glide 7 que estrené un martes y el domingo corrí una maratón con cero problemas y confiaba que con las Saucony ocurriera lo mismo, pero nada más lejos de la realidad porque acabé los quince kilómetros con ampollas en la zona donde me suelen salir unas durezas, cerca del juanete, así que correré la maratón con las Adidas, por aquello de que más vale lo malo conocido. Y lo malo no fue sólo lo de las ampollas, sino que el tobillo me seguía molestando, así que correré la maratón medio lesionado y que Dios reparta suerte.

Hice los 15 km tratando de llevar un ritmo similar al que trataré de llevar en la maratón, entre 5:20 y 5:30 así que tardé 1:22:12 y el ritmo fue de 5:23. Acabé bien si obviamos los problemas de ampollas y talón.

Y la semana que viene lo mismo ni salgo porque estando como estoy, lo único que puede pasar es que vaya a peor. Lo dejaré todo para el día M.

No sé si me estoy pasando

Hoy he terminado con molestias en el tendón de Aquiles derecho. Podría ser por estar metiendo muchos kilómetros. Muchos kilómetros para los que yo acostumbro, claro, que para otra gente los kilómetros que hago son de risa. Como he dicho muchas veces, es mejor llegar corto de forma a una carrera que lesionado, así que tendré que bajar el número de kilómetros que hago a la semana. Pasaré de correr cuatro días a tres y tratar de salir con la bici ese cuarto día. Ya veremos si soy capaz.

Ya conté que el martes hice un regenerativo obligado. Y digo obligado porque tenía las piernas tan castigadas que aunque hubiese querido no hubiera podido ir más deprisa. El jueves cuando llegué al punto de encuentro ya estaba allí Joaquín, que al igual que yo tenía las piernas aún cansadas, pero eso no fue óbice para ponernos a entrenar. Al poco de empezar, cuando no llevaba ni doscientos metros, me tropecé con una raíz y caí al suelo arañándome las manos, la pierna derecha, la cadera del mismo lado y la espalda también de ese lado, fue un mal comienzo, pero no me importó demasiado, me acerqué a una fuente, me lavé un poco y seguimos. Un poco después del primer kilómetro nos encontramos con Mariano al que llevábamos bastante tiempo sin ver, ya que ha estado lesionado y aún no está bien del todo. Mariano nos sacó de nuestra zona de confort, como se dice ahora, llevándonos a un ritmo más vivo de lo normal, como debe ser. A mitad de la segunda vuelta apreté un poco hasta que nos encontramos con Emilio el hombre radiactivo que no pudo venir antes. Al verlo aflojé para ir con él, ya que no era cuestión de dejarlo tirado después de que el hombre viniera hasta aquí. Mariano y Joaquín siguieron a toda pastilla. Acabé haciendo 9,5 km en un tiempo de 52:21 @ 5:29 min/km.

El viernes envié un mensaje al grupo de pradolongueros para ver si alguien quería salir a al día siguiente a entrenar por la mañana, pero no obtuve respuesta, así que el sábado fui solito a Parque Sur, sitio al que llevaba tiempo sin ir. Ya tenía las piernas más descansadas por lo que iba más ligero aunque el circuito tiene más desnivel que el de Pradolongo. En este parque llevan unos meses arreglando los caminos y este sábado pude ver que están arreglando una escalera que sube a la parte más alta del parque desde una zona cercana a la Carretera de Toledo. En ese sitio había una escalera cuyos escalones eran de madera. Me pareció ver que están sustituyendo estos escalones por otros de cemento, los típicos de una escalera normalucha, de las que encuentras por la calle. Desde mi punto de vista, quedaban bastante mejor y más integrados en un parque los escalones de madera, pero quizás los están sustituyendo porque debe ser más fácil el mantenimiento. Hice dos vueltas en sentido de las agujas del reloj y otras dos al contrario totalizando 12 km en 1:01:38 @ 5:08 min/km. No miré el cronómetro en ningún momento durante el entrenamiento y me sorprendió el ritmo que llevé en estas cuatro vueltas porque tampoco es que me matara entrenando.

El domingo fueron 16 km en un tiempo de 1:25:14 @ 5:19 min/km por el Parque Lineal. Salí con una amiga con la que hice seis kilómetros, luego ella se desvió por el segundo puente y yo seguí para completar el circuito hasta el final del Parque Lineal. Al contrario que otras veces que cruzo un puente para ir a la margen izquierda y luego cruzar por el puente de colores a la margen derecha, esta vez no hice estos cruces y seguí por la margen derecha por debajo de la cementera. Por ese camino te ahorras unos metros, pero hay más desnivel. Fue un auténtico entrenamiento en cansancio porque aún no me había recuperado de los esfuerzos de la semana. Y este tipo de entrenamiento viene genial para una maratón, aunque mi tendón de Aquiles se resintió y habrá que cambiar de planes.

Había olvidado contar que el domingo antes de salir me subí a la báscula y pesaba 69,9 kg que es ¡un kilo más! de lo que pesaba dos semanas antes. Bien es cierto que el sábado estuve de cumpleaños y quizás comiese más de la cuenta. Además que el miércoles me comí un cocidazo de los buenos.

Contar también que en Pradolongo están arreglando el alumbrado, ya que aunque hay farolas muchas están tapadas por los árboles y además dan una luz mortecina que alumbra muy poco. El arreglo consiste en alejar un poco las farolas de los árboles, pero si no podan un poco las ramas, tampoco se va a arreglar mucho. Otra cosa que han hecho es eliminar una farola enorme que tenía unos cuantos focos que en su momento alumbraban lo suyo. En vez de arreglar esa farola ha sido eliminada, no sé si eso es muy efectivo para que haya más luz en el parque.

Modificación de la situación de las farolas para mejorar el alumbrado.


Preparado para la media

Si la semana pasada estuvo bien cargadita de kilómetros -siempre desde mi punto de vista-, ésta tampoco se ha quedado atrás. La media maratón está cerca y yo iba escaso de kilómetros, así que me ha ocurrido como a los malos alumnos que se dejan todo para el final y tienen que hacerlo todo deprisa y corriendo.

El primer día de la semana que salí a correr fue el martes 5 de marzo y notaba las piernas cansadas del fin de semana, así que cuando Joaquín y Miguel aceleraron el paso, yo simplemente aumenté un poco el ritmo, pero tratando de mantenerme con Emilio II a un ritmo cercano a los cinco minutos por kilómetro. Fue un día bastante tranquilo en el que completé 9,6 km en 51:36 @ 5:21 min/km.

El jueves 7 de marzo propuse quedar a las 18:45 en el punto de encuentro para tratar de hacer tres vueltas o al menos dos vueltas y pico. Emilio II dijo que tenía problemas en las lumbares y que no bajaba. No completé las tres vueltas, pero casi, porque hice 14 km de los cuales hice 4 a umbral, pero no quisieron seguirme ni Joaquín ni Miguel ya que ellos habían apretado el martes. Totalicé 14 km en 1:13:48 @ 5:16 min/km

El sábado 9 de marzo lo primero que hice fue subirme a la báscula y me llevé una gran alegría porque marcaba 68,9 kg y eso significaba que por fin había bajado de esa bonita cifra de 69. Había quedado con Miguel a las diez, pero no sabía si en la calle peatonal o en el punto de encuentro. Llegué un par de minutos después de la hora fijada a la calle peatonal y no estaba por lo que sospeché que se había ido al parque. Fui trotando para allá y efectivamente allí estaba. Nos acercamos a saludar a los jubilados y nos pusimos en marcha, bajando Jesús con nosotros hasta el Parque Lineal. Cuando llevábamos cinco kilómetros Jesús se dio la vuelta y nosotros apretamos el paso para llegar al segundo puente y luego tratar de alcanzar a Jesús. Notaba las piernas cansadas del jueves, así que tampoco fui muy deprisa, pero tampoco muy despacio, sobre 4:40, pero acabó el parque y no veíamos a Jesús. Fue yendo por la iglesia de San Fermín, la que hicieron nueva hace pocos años, cuando lo vimos a lo lejos. Miguel apretó el paso y subimos hacia el Doce bastante deprisa y seguimos a buena marcha hasta que lo alcanzamos poco antes de llegar a la calle Doctor Tolosa Latour, de este modo llegamos los tres juntos al punto de salida, que era ahora la meta. Ellos se quedaron en ese punto y yo hice un poquito más para completar 12 km que hice en 1:02:07 @ 5:10 min/km

El domingo habíamos quedado a las nuevo donde siempre. Yendo hacia el punto de encuentro llegué a la altura de Miguel, que iba andando. Me paré con él y me dijo que se había levantado jodido de la espalda y que no podía correr, que le habían tenido que ayudar a ponerse los calcetines y las zapatillas.

En el punto de encuentro estaban Jesús, Ángel y Joaquín. Nos saludamos, deseamos una rápida recuperación a Miguel y nos pusimos en marcha. Propuse bajar al río y todos estaban de acuerdo, pero ellos dijeron que sólo iban a correr una hora por unos motivos u otros. La idea era hacer media hora por el Parque Lineal y luego darse la vuelta para volver por el mismo camino. Fuimos los cuatro juntos y cuando llevábamos un rato por el río aumenté el ritmo ligeramente pensando que los otros tres harían lo mismo, pero iba oyendo sus voces y cada vez las oía más lejanas. Cuando llegó el reloj a los treinta minutos me di la vuelta pensando que estarían cerca, pero no los vi. Aumenté un poco el ritmo, tampoco exagerado, pero seguía sin verlos, por lo que al final desistí y me centré en los 18 km que tenía pensado recorrer. Al llegar a la altura de la Caja Mágica crucé el río y luego di una vuelta a la cabeza calculando para llegar al punto de encuentro en Pradolongo con unos 13 km. Y la cosa me salió redonda porque en el punto de encuentro llevaba un poco más de esos trece previstos. Hice una vuelta al circuito típico de Pradolongo, pero en sentido contrario, un poco más deprisa de lo que había ido hasta entonces, tratando de bajar de cinco.

Acabé los 18 km un poco antes del final de la vuelta haciendo un tiempo de 1:34:45 @ 5:16 min/km. Luego me puse a trotar y más tarde a andar para completar el enfriamiento.

Acabé la semana con casi 54 km que para mí son una barbaridad. Después de estos entrenamiento debo decir que me encuentro preparado para hacer una media decente. Luego veremos qué nos encontramos.

Estanque de Pradolongo con un montón de aves disfrutando de su agua


Semana cargadita

Se acerca la media de Villarrobledo y hay que meter kilómetros, que luego 21 km se hacen muy largos si vas escaso de preparación, así que esta semana ha sido de bastante carga… Al menos para mí, ya que me he metido entre pecho y espalda casi 53 km. Es evidente que a alguien le puede parecer una birria, pero para mí no lo es.

El martes 26 de febrero tuvimos un día relajado y sólo dimos dos vueltas a Pradolongo, aunque Joaquín ya hablaba de hacer tres, pero yo me notaba aún cansado del fin de semana y sólo hice dos vueltas y muy tranquilo. Fueron 9,7 km en un tiempo de 56:27 @ 5:48 min/km.

El jueves 27 sí hicimos las tres vueltas y si el martes fuimos despacio, esta vez fuimos más despacio aún. El objetivo de las tres vueltas era meter kilómetros de cara a la media y tratar de quemar las porras del desayuno, que me metí unas cuantas.

Ya quedaban menos después de ingerir entre todos los compañeros unas cuantas porras y churros

De todos modos no fue mala táctica esto de ir despacio porque así se acostumbra el cuerpo a estar más tiempo en movimiento. Fueron 15 km en un tiempo de 1:27:55 @ 5:51 min/km. Eso sí, se nos pasaron las tres vueltas casi sin darnos cuenta porque fuimos de cháchara todo el rato.

El sábado quedamos Quique, Miguel y un servidor y bajamos al Parque Lineal para una tirada no muy larga, que aún se notaba en las piernas la tirada del jueves. Traté de hacer cinco kilómetros en el tramo intermedio sobre 4:30 y la cosa salió más o menos. Hice en total 12 km en un tiempo de 1:00:16 @ 5:01 min/km. No estuvo mal la cosa.

Por aquello de acumular kilómetros, el domingo también salimos y de nuevo fuimos al Parque Lineal, un magnífico sitio para correr. Hacía buena temperatura, así que aproveché para salir en manga corta. Salimos muy tranquilos, acompañados por parte del pelotón de jubilados, uno de los cuales nos estuvo contando alguna historieta que otra. Había planificado una tirada larga, pero metiendo unos kilómetros a umbral en medio de la tirada, haciendo dos kilómetros a umbral, uno al trote y otros dos a umbral. Y eso fue lo que hice, cuando llegué al kilómetro seis aceleré para hacer los dos primeros kilómetros a umbral, cerca de 4:15 y me salieron a 4:16 y 4:18. Traté de recuperar un poco en el siguiente y luego volví a tratar de hacer otros dos a umbral y éstos me salieron peor todavía, ya que los hice en 4:20 y 4:31, fatal, fatal. Yo creo que noté el cansancio del día anterior, que no fue precisamente de paseo. En total fueron 16 km en 1:24:57 @ 5:18 min/km. Y de este modo acabé la semana con una buena kilometrada.

¡Se me olvidaba! Antes de salir el domingo me subí a la báscula y marcaba 69,7 kg. No consigo bajar de 69 ni de broma y eso me jode.

Nuevo objetivo

En años pretéritos el objetivo principal del año era la maratón de Madrid. Desde que me diagnosticaron la condromalacia cambié ese objetivo por uno menos ambicioso y he entrenado estos últimos años lo mejor que he podido la Media Maratón de Villarrobledo.

Este año me había fijado de nuevo como objetivo la media de Villarrobledo, pero los quince días pasados en la antípodas me han hecho cambiar de objetivo porque allí no entrené mucho y me veo corto de preparación para llegar a esa localidad albaceteña como me gustaría. Es por eso que me he fijado un nuevo objetivo tres semanas después, que no es otro que la Media Maratón de Madrid. Hace muchos años que no corro esta carrera en condiciones y ya veremos cómo llego este año. Espero que bien.

La pega principal que tiene esta carrera es su precio, desde mi punto de vista excesivo. He pagado 25,60 € y me parece un pastón. Sí, ya sé que me dirán que es para ayudar al Club Marathon y tal y cual…

Cuando corrí por primera vez esta carrera, que no era una media sino 20 km, allá por 1996, el precio de la inscripción fue de 800 pesetas, o lo que es lo mismo, 4,80 €. Así que calculen Uds. lo que ha aumentado. En fin, vamos a lo que vamos.

Habíamos quedado a las 10:00 en el punto de encuentro y allí aparecimos Quique, Miguel y yo. Estuvimos saludando a los jubilados, pero no nos apuntamos a su grupeta. Bajamos al río e hicimos cuatro kilómetros de calentamiento y al pasar ese punto aceleré para tratar de hacer cuatro kilómetros a un ritmo cercano al umbral, tratando de bajar de 4:20. El último me costó, debo reconocer, ya que no pude bajar de ese ritmo objetivo y se me fue a 4:24; sin embargo, los otros salieron bien: 4:17, 4:17 y 4:20. Y aunque iba deprisa, Quique se fue por delante y Miguel se quedó por detrás esta vez. Hice en total 11,3 km en un tiempo de 57:00 @ 5:02 min/km.

Hoy el entrenamiento ha podido conmigo

Después de no poder salir el jueves por un problema con la gata, que nos obligó a llevarla al veterinario, he salido hoy solo y he planteado un entrenamiento un tanto exigente, pero que pensaba iba a poder realizar sin demasiados problemas.

La idea era hacer un día largo de 16 km metiendo 10 km a ritmo de maratón. Según la Carrera de Yuncler, había obtenido un ritmo de maratón de 4:27 y el propósito era ir en esos diez kilómetros un poco por debajo de 4:30 aunque no llegase a ese ritmo obtenido.

No había quedado con nadie, lo cual es raro por ser un sábado, así que me levanté cuando el cuerpo me lo pidió, desayuné tranquilamente y dos horas después del desayuno me puse en marcha.

El martes había pasado mucho frío y desde entonces ando algo molesto con la garganta por lo que decidí abrigarme más de lo habitual para que no me volviese a pasar. Pero claro, no es lo mismo salir a las siete de la tarde cuando ya se ha puesto el sol que salir a las once de la mañana un día soleado. Sí, pasé calor, demasiado calor para mí.

Salí tranquilo hasta el Parque Lineal donde está el kilómetro tres. Ahí empecé a apretar y fui de fábula hasta el kilómetro ocho donde el sentido de la marcha cambia. Poco antes me había cruzado con Roberto Álvarez que como siempre iba derrochando clase para dar y regalar. Hace tiempo que no veo a este hombre en una carrera, pero da gusto verle correr.

No sé si a la vuelta hacía aire en contra, desde luego no se notaba mucho, pero ya fui incapaz de bajar de 4:30 como lo había hecho en la ida. Los kilómetros me costaban lo suyo y un entrenamiento a ritmo de maratón, que no debe ser muy duro, me estaba haciendo sufrir de lo lindo. Tampoco era cuestión de ir a muerte porque entonces el entrenamiento duro se hubiera convertido en muy duro y ese no era el objetivo.

En resumen, que no pude con el entrenamiento de hoy, que me ha vencido con todas las de la ley. Pero es lo que tiene esto, que se puede perder una batalla pero no la guerra. Esta derrota me hará más fuerte, no cabe duda.

Decir que completé los 16 km en un tiempo de 1:18:11 a un ritmo de 4:53 min/km. Fastidiado por no haber podido completar el entrenamiento como me hubiese gustado, pero feliz por haber echado dieciséis kilómetros más a la buchaca.

Una buena grupeta

Aprovechando que hoy era día festivo en Madrid hemos quedado para entrenar por la mañana. Y parece que la gente se ha animado porque nos hemos juntado nada menos que siete corredores en el punto de encuentro de Pradolongo. Y del grupo de siete, dos eran chicas, lo cual no es muy normal. No es normal para nosotros, porque es cierto que cada vez hay más chicas que corren.

Bajamos al río y nada más llegar a la rivera del Manzanares se dividió el grupo en dos. Los más rápidos incrementaron su velocidad notablemente y yo me quedé con Joaquín y las dos chicas. Aprovechando que los del trío cabecero iban a hacer más kilómetros, nosotros nos volvimos antes, en el segundo puente. Pensamos que su mayor velocidad se compensaría con nuestro menos kilometraje para llegar todos al punto de encuentro más o menos al tiempo.

Mientras ellos hicieron 16 km a toda mecha nosotros sólo hicimos 12 km en 1:06:20 @ 5:31 min/km. Un buen y tranquilo entrenamiento.

Entrenamiento de Año Nuevo 2019

A las once habíamos quedado para realizar un entrenamiento conjunto y brindar con una copa de cava o sidra y, de este modo, comenzar el año como dios manda. No tuvo excesivo éxito la convocatoria, ya que es un día complicado, pero nos juntamos cuatro y llegamos los cuatro casi al mismo tiempo. Estuvimos esperando cinco minutillos por si aparecía alguno más, pero no vino nadie.

Bajamos hasta el río y la única fémina que se había animado a bajar y yo nos dimos la vuelta en la fuente para totalizar 10 km. Mariano y Miguel siguieron un poco más. En el punto de encuentro, a la vuelta, apareció Quique con su perrita y estuvimos hablando de la San Silvestre Internacional donde Quique hizo 38:28, Antonio 38:31 y Mariano 39:00. Todos pensábamos que Marino podía haber ganado a Quique, pero éste es un corredor muy experimentado y Mariano es un novato aún. Los cuatro nos atrevimos a tomar un culín de sidra o de cava, incluso alguno que no suele probarlo, pero un culín no hace mal a nadie. Estábamos con los brindis cuando apareció Lico que iba a dar un paseo, pero no quiso probar ni un poquito, aunque sí se animó a posar para la foto.


Celebrando la llegada del nuevo año

Lo dicho, fueron 10 km en un tiempo de 55:24 @ 5:32 min/km. Un ritmo tranquilo para recuperar las patas ya que no sólo han sido dos carreras seguidas, sino que han sido cuatro días seguidos saliendo a correr, cosa a la que no estoy acostumbrado en absoluto.

¡Feliz Año Nuevo 2019!

Finalizando en el bar

Al igual que ayer hoy hemos quedado para bajar al río; sin embargo si ayer íbamos un nutrido grupo hoy solamente hemos bajado tres: Mariano, Miguel y yo. Y eso que habíamos quedado para ir a desayunar después del entrenamiento, pero no ha tenido éxito la convocatoria.

En el Parque Lineal, después de bajar las tablas, se paró Mariano. Dijo que para parar dos minutos y luego hacer un test yendo hasta el último puente y vuelta al punto origen.

Estábamos cerca de llegar al último puente cuando apareció Mariano a toda leche. Nos dijo que si podíamos tirar un rato de él, pero yo no estaba para muchos trotes porque notaba las piernas cansadas del día de antes. Fue Miguel el que se puso a tirar y estuvo como un kilómetro a un ritmo de cuatro minutos hasta que aflojó un poco y Mariano se fue solo.

Cuando llegamos a las tablas nos contó Mariano que le había costado lo suyo poder acabar el test que son más o menos ocho kilómetros. Dice que lo hizo en 31:48 ¡dos minutos menos que el año anterior! El tío está en plena forma para la San Silvestre Internacional, su gran objetivo.

Volvimos trotando al punto de encuentro, cogimos las prendas de manga larga que habíamos dejado y nos dirigimos a la cafetería-churrería Relaxing, en Orcasitas. Allí nos esperaba una compañera pradolonguera que aunque no había corrido sí se había apuntado al desayuno. Lo malo es que la churerría estaba llena, a tope de gente. Después de estar allí un rato y ver que aquello no se despejaba nos fuimos al Acuario, un bar situado enfrente de la churrería, donde tomamos un café con tostadas muy rico y departimos un rato.

Fueron 13,7 km en un tiempo de 1:08:16 @ 4:57 min/km. Un buen kilometraje para no subir mucho el peso, que la báscula ya está empezando a echar humo. Hoy marcaba 70,4 kg bastante más que la semana pasada ¡y todavía no han llegado las cenas pantagruélicas de Navidad!