Objetivo modesto

Fue en la media de Getafe donde por primera vez conseguí bajar de hora y media en la distancia de media maratón. Aquel 24 de enero de 2010 conseguí en esta media una marca de 1:29:18 que en aquel entonces me pareció una marca estratosférica. Desde entonces he conseguido bajar de esa barrera de los noventa minutos unas cuantas veces, pero ya no estoy como estaba. Los años y los cuatro meses que he estado parado no me han permitido coger la forma que me hubiese gustado, aunque voy poco a poco.

Las últimas cinco medias, por poner un número, han sido con marcas muy por encima de los noventa minutos. Por orden cronológico:

13-10-2019Media de Colonia1:42:06
7-4-2018Media de Madrid1:33:46
17-3-2019XV Media de Villarrobledo1:36:20
24-3-2018XIV Media de Villarrobledo1:31:34
25-2-2018Media de Latina1:33:47

¿Y cómo estoy en estos momentos? Desde luego estoy mejor que en Colonia, pero creo que peor que en la Media de Madrid, así que si todo marcha bien, espero andar por 1h35 (ritmo de 4:30), lo cual sería un buen tiempo para mí. Bajar de ese tiempo lo veo casi imposible, deberían alinearse todos los planetas habidos y por haber.

Esta semana, antes de la carrera, he hecho dos entrenamientos. Salí el martes 21 de enero al parque Pradolongo, en una jornada muy ventosa, gracias a la borrasca Gloria que ha hecho estragos en el país. De hecho, cayó una rama de gran tamaño en el camino por el que pasé, aunque tuve suerte porque cayó entre el primer paso y el segundo. Debido al airazo en algunos tramos costaba avanzar y en otros -cuando daba a favor- no se notaba nada. La idea era hacer unos kilómetros fáciles y de esta manera completé 12,3 km en un tiempo de 1:05:21 @ 5:18 min/km.

Lo mejor de todo es que antes de salir de casa marcaba la báscula 70,2 kg y me puse contento porque me voy acercando a los 69.

El jueves salí al Parque Lineal, que ya lo habían abierto después de unos días cerrados por la borrasca. Cuando salí iba muy contento porque no notaba ninguna molestia, ni en la rodilla derecha, ni en el talón, pero la alegría me duró poco porque cuando cuando subí la ligera cuesta que hay para entrar en el Parque Lineal volvió a molestarme la rodilla. Esa desagradable sensación que se tiene de que en cualquier momento puede fallar.

Esta vez salí con la idea de hacer 14 km y meter unas series a ritmo umbral, en concreto, hacer dos dos miles a 8:54. Hice seis kilómetros para calentar los músculos y me dispuse a hacer ese primer dos mil. Me salió regular porque hice 8:57 y me ocurrió lo que me suele ocurrir, que hago el primer kilómetro bien (4:27), pero luego me relajo como si ya estuviera todo hecho (4:30).

Después de ese primer dos mil hice un kilómetro de recuperación y me dispuse a hacer el segundo dos mil en el tiempo previsto. Esta segunda sí me salió bien e hice los dos kilómetros en 8:50 repartidos en 4:24 el primero y 4:26 el segundo. Después de ese segundo dos mil ya me relajé y subí hacia Pradolongo a ritmo más tranquilo. Totalicé 14 km en un tiempo de 1:09:28 @ 4:57 min/km.

¡Qué poco dura la alegría en casa del pobre!

A mediados de diciembre comenzaron las nuevas fuentes de Pradolongo a funcionar, al menos la más cercana a Rafael Ybarra. Reconozco que no me di cuenta si las otras nuevas han llegado a funcionar. Así que me llamó la atención cuando salí el miércoles a entrenar y vi que esta fuente ya no tenía grifo. En un principio pensé que había sido objeto de un acto vandálico, pero luego me comentaron que los operarios del Ayuntamiento habían quitado los grifos. Poco más de un mes han durado las fuentes 🙁

Fuente sin grifo

De todas formas, tengo la esperanza de que hayan quitado los grifos porque hace frío y existe la posibilidad de que se hiele el agua y que cuando llegue la primavera pongan de nuevo los grifos, pero ya veremos qué hacen. Sería una pena que hayan construido unas fuentes para nada.

El lunes salí con una amiga a realizar unos kilómetros fáciles. Fuimos a Parque Sur, por el que hacia tiempo que no íbamos y dimos tres vueltas «largas» totalizando 10 km en un tiempo de 53:25 @ 5:20 min/km.

El miércoles también salí con una amiga, pero al contrario que el lunes hoy tocaba hacer kilómetros más exigentes. Mientras que la chica iba a hacer cuatro kilómetros a umbral (el suyo a 4:58) yo tenía que hacer cinco kilómetros a umbral (el mío a 4:27). Hicimos tres kilómetros de calentamiento hasta la entrada al Parque Lineal y ahí comenzamos cada uno con lo nuestro. Yo hice mis kilómetros a 4:28, 4:24, 4:23, 4:26 y 4:28. Quizás un par de ellos un poco rápidos, pero bien, acabé bastante contento. Si la semana anterior me salieron fatal, esta vez la cosa fue mejor y además me encontré mejor. En total fueron 12,6 km en un tiempo de 1:02:53 @ 4:58 min/km.

Después de una jornada exigente el viernes tocaba otra jornada tranquila, aunque haciendo más kilómetros. Esta vez había quedado con una amiga y con Miguel a las 9:30. Poco después de esa hora nos pusimos en marcha y fuimos a Parque Sur donde dimos tres vueltas «pequeñas» para completar 9 km. Ahí se quedó nuestro amiga y mi tocayo y yo nos marchamos a Pradolongo para hacer unos cuantos kilómetros más, pero sin apretar. Hicimos en total 14,1 km en un tiempo de 1:15:42 @ 5:21 min/km.

Con el domingo se completaba la semana de cuatro días. Habíamos quedado en el punto de encuentro y allí aparecimos cinco pradolongueros: Mariano, Quique, Miguel, Emilio II y un servidor. Salimos los cinco rumbo al Parque Lineal y poco a poco, pasados el tercer kilómetro, se fue desgranando el grupo yendo cada uno al ritmo que le interesaba o podía. Yo tenía pensado hacer una tirada de 18 kilómetros de los cuales 12 serían a ritmo de maratón que recordaba era a 4:49. Luego al acabar me di cuenta que según la última carrera el ritmo de maratón debería ser a 4:44; sin embargo no anduve muy lejos de este ritmo porque hice una media de 4:46, así que no me puedo quejar. Hice en total 18,3 km en un tiempo de 1:31:03 @ 4:58 min/km.

Con los kilómetros realizados este domingo completé una semana de 55 kilómetros, que son mucho para mi cuerpo.

Estreno de las Asics Cumulus 21

El día 5 de enero el roscón y el chocolate son los protagonistas de la mesa. Yo me lo tomé como el último atracón de las navidades y me prometí a mí mismo controlar la comida para tratar de llegar a la maratón con un peso de 68 kg poco más o menos. Es por ello que esta semana me he controlado bastante la alimentación y hoy sábado me he subido a la báscula y marcaba 70,8 kg que son kilo y medio menos que la semana anterior. Siempre he dicho que no me fío mucho de la báscula porque perder tanto peso en una semana me parece demasiado, pero bueno, es lo único que tengo para controlar el peso.

El martes, dos días después de la carrera de Yuncler salí a soltar piernas y ciertamente las notaba cansadas. Bajé al Parque Lineal acompañada de una amiga e hicimos 12 km en un tiempo de 1:05:23 a un ritmo tranquilo de 5:27. Un buen regenerativo.

El miércoles tocó descansar y el jueves tocó estrenar zapatillas. Mis compañeros de trabajo no sólo me regalaron la inscripción a la maratón, sino que también me regalaron unas zapatillas Asics modelo Cumulus 21, el modelo inmediatamente superior a las que he estado utilizando.

Asics Gel Cumulus 21

Tenía pensado hacer 14 kilómetros, de los cuales iban a ser 5 km a umbral, pero me parecían muchos kilómetros para estrenar zapatillas, de modo que pensé que si notaba molestias me volvería a casa a cambiarme las zapatillas. Con eso en mente, bajé al Parque Lineal teniendo en cuenta que según la marca obtenida en Yuncler, el ritmo umbral es de 4:27. Hice tres kilómetros de calentamiento para llegar al parque y una vez allí aumenté el ritmo durante dos kilómetros para comenzar la serie con las pulsaciones ya un poco subidas y me salió no demasiado bien ya que hice los cinco kilómetros en 4:26, 4:32, 4:32, 4:33 y 4:28. Eso sí, tenía que haber tenido en cuenta que ese ritmo umbral Jack Daniels recomienda seguirlo durante 20 minutos y si se piensa hacer más tiempo, el ritmo debe ser algo inferior. Quizás debería haberme planteado hacerlo un poquito por debajo de 4:30 y me hubiesen salido mejor. En total hice 14 km en 1:09:48 @ 4:59 min/km. Un entrenamiento durillo y una experiencia con las zapatillas muy buena. Acabé encantado.

Con mi idea de correr un día sí y otro no descansé el viernes y volví a salir el sábado. Si el día anterior había salido solo, esta vez nos dimos cita en el punto de encuentro nada menos que ocho pradolongueros, entre los cuales había dos chicas. No es fácil últimamente juntarnos tantos. Bajamos una vez más al Parque Lineal y una vez allí nos dividimos. Quique y Mariano se fueron a toda pastilla. Miguel y yo nos quedamos un poco por detrás con la idea de hacer 18 km, de los cuales 12 km a un ritmo de 4:45 y el resto se lo tomaron con más calma y decidieron hacer sólo 12 km.

Hicimos tres kilómetros de calentamiento y luego tratamos de ponernos a un ritmo crucero de 4:45 y más o menos lo conseguimos. De hecho hicimos los dos kilómetros algo más rápido perseguidos por un tipo que quería alcanzarnos. Decir que aunque los primeros kilómetros salieron a 4:45 con cierta facilidad luego tuve que ir mirando el cronómetro para no perder el ritmo. Justo lo contrario le pasó a mi compañero, que empezó algo cansado porque había entrenado el día antes y al principio le costó un poco, pero acabó fuerte, fuerte, de hecho no fui capaz de seguirlo en el último kilómetro. Salieron los 12 km en 4:43 y los 18 km totales los hicimos en 1:29:15 @ 4:57 min/km. De nuevo salí con las nuevas zapatillas y excepto que suenan un poco más que las anteriores, creo que noté menos las molestias que arrastro desde el mes de abril. Sería genial que con estas zapatillas dejaran por fin de estar ahí. Esta semana he realizado 44 kilómetros en tres días lo cual está muy bien para mí.

Me parece que he metido la pata

Como este mes tengo previsto hacer una carrera con unas cuantas cuestas se me ha ocurrido hacer cuestas en Parque Sur para ir entrenado. Así que he salido sobre las doce sin tener que madrugar nada de nada. Una de las ventajas más interesantes de mi nueva situación.

Como el martes hice 10 kilómetros a ritmo tranquilo, hoy jueves era un buen día para hacer algo más heavy. Hice una vuelta de tres kilómetros para calentar los músculos y luego comencé con las cuestas en la ladera de Parque Sur que da a la carretera de Toledo. Cuesta subida, cuesta bajada y así una tras otra, yendo desde la subida más cercana a la Avenida de los Poblados hacia el intercambiador de Plaza Elíptica. Hice dos rondas y en cada ronda subiría nueve o diez cuestas. Subiendo una de ellas sentí un clic en la rodilla derecha, pero no lo di mucha importancia. Total que acabaría el entreno con unas veinte cuestas totalizando 10,5 km en un tiempo de 1:02:21 @ 5:57 min/km. En este caso, el tiempo realizado no tiene la menor importancia.

El sábado se trataba de hacer una tirada larga metiendo dos dosmiles a ritmo umbral. Cuando llevaba kilómetro y medio sentí un pinchazo en el gemelo izquierdo. Seguí, paré, estiré y masajeé la zona y en vez de volverme a casa hice los dos dosmiles y me salieron por debajo de 4:43 y además cómodamente. A la vuelta, como seguía notando una ligera molesta y más en las subidas, opté por pararme en la cuesta del Doce para no complicar la posible lesión, por lo que en vez de hacer los 14 previstos hice únicamente 12 km en un tiempo de 1:01:03 @ 5:04 min/km. Tendré que visitar a mi fisio favorita a ver si me puede arreglar algo. Me parece que he metido la pata por haber hecho las cuestas. Ya veremos en qué queda esto.

Para terminar la semana se me ocurrió coger la bici y hacer el Anillo Verde y se me hizo bastante duro. En el tránsito por la Casa de Campo, ya casi al final, fui penando como un campeón, totalmente vacío. Y encima hice algún kilómetro de más por Entrevías. Lo peor es que pasé más frío que un tonto, ya que llegué con los pies totalmente congelados. En total hice algo más de 66 kilómetros en un tiempo cercano a las tres horas y media.

Resumiendo que es gerundio

No es que haya estado parado desde que hice la media de Colonia, es que he tenido poco tiempo para escribir, así que resumo las actividades realizadas desde la media hasta final del mes de octubre. Como acabé bastante dolorido de los pies decidí estar unos días sin correr y volví a ponerme las zapatillas casi una semana después de la media, en concreto el sábado 19 de octubre. Había enviado un mensaje para ver si nos reuníamos unos cuantos pradolongueros, pero no hubo mucho quorum y sólo aparecimos tres en el punto de encuentro. Viendo que no había nadie más y después de observar que la obra de la fuente ha avanzado, nos pusimos los tres en marcha.

Fuente aún en construcción cerca del punto de encuentro del parque Pradolongo

Bajamos al Parque Lineal y en el trayecto nos encontramos con algunos pradolongueros que habían ido por su cuenta. Nos paramos a saludarlos y seguimos al trote, porque aún notaba las piernas cansadas de la media. Llegamos hasta la fuente que hay junto al edificio Novosur y allí paramos a beber y nos dimos la vuelta, pero en vez de subir por las tablas rodeamos esa zona para completar los 10 km previstos ya que cuando paramos en la fuente llevábamos 4,8 km.

Salí a correr el lunes 21 de octubre porque el martes no iba a poder ya que me habían invitado a un evento y decidí salí a correr por Parque Sur. Hice sólo ocho kilómetros pero después de una primera vuelta tranquila luego fui acelerando en progresión para terminar el último kilómetro en 4:42. Fueron 8 km en 39:58 @ 4:59 min/km.

El jueves 24 de octubre salí a correr y empecé solo porque Joaquín sigue enfermo y Emilio II no es muy regular. Cuando llevaba casi tres kilómetros me encontré con Emilio II. En un principio pensaba dar una segunda vuelta a toda pastilla, pero por deferencia a Emilio seguí a su ritmo. Cuando él se quedó en la plaza de abajo aproveché para apretar ese casi kilómetro y medio que me quedaba e hice 4:37 en 1 km y 4:27 en los últimos 400 metros. Fueron en total 9,4 km en un tiempo de 50:53 @ 5:25 min/km. Se nota que los días son ya muy cortos porque hicimos los últimos kilómetros casi sin luz solar.

El domingo 27 de octubre tenía la inscripción para la Carrera contra la droga, pero me quedé dormido ;-( y eso que la noche fue más larga por el cambio de hora, aunque quizás por eso me confié y no puse el despertador. Cuando abrí el ojo ya era tarde así que me levanté tranquilamente, desayuné y estuve haciendo tiempo para hacer la digestión. Salí de casa pasadas las doce y bajé al Parque Lineal con la idea de hacer dos dos miles a ritmo umbral, que según la media de Colonia era de 4:43. El primer dos mil lo hice en 4:41 y 4:43. El siguiente kilómetro lo hice al trote y el segundo dos mil lo hice en 4:42 y 4:42. Salieron las dos series según el objetivo previsto. Fueron en total 12 km en un tiempo de 1:01:15 @ 5:06 min/km.

El martes 29 de octubre como ya se había producido el cambio de hora y a las siete ya es de noche salí a correr antes, ya que había enviado un mensaje al grupo de pradolongueros y nadie iba a salir. Eran las seis menos cuarto cuando me puse en marcha en Parque Sur. Di tres vueltas tranquilo y pensaba que me daría tiempo a acabar antes de que anocheciera, pero me equivoqué y en la última vuelta no veía un pijo. Fueron en total 9 km en un tiempo de 47:28 @ 5:16 min/km.

Más lento que el caballo del malo

Noto cuando corro que voy lento, como dice el titular, más lento incluso que el caballo del malo y es normal ya que he estado casi cuatro meses sin correr y llevo entrenando poco más de un mes. Demasiado es que voy un poco más rápido que al trote.

El caso es que en el parque no soy el único lento. La construcción de las fuentes que hace unos años quitaron va incluso más lenta que yo. El anterior gobierno municipal decidió reponer algunas de las fuentes que habían eliminado años atrás y ya en el mes de junio pusieron unas vallas que delimitaban la zona donde iban a poner esas nuevas fuentes. En su época había una fuente muy cerca del punto de encuentro que era agua bendita para los corredores, pero fue una de las eliminadas. Ahora han decidido poner una enfrente de donde estaba la otra y llevan todo el verano para poner esa fuente y al menos otras dos más, pero debe ser una obra de alta complejidad porque están tardando demasiado tiempo.

Vallas protegiendo la zona donde está construyendo la fuente

Cuando salí el martes 24 notaba las piernas cansadas de la carrera del domingo o quizás de los 47 kilómetros de la semana, así que me tomé la carrera con calma, de hecho cuando salimos me quedé unos segundos hablando con Antonio y me costó coger a los compañeros. Cuando iba detrás de ellos me adelantó un señor al que le dije que se apuntara con nosotros. El tío no solo se apuntó, sino que apretó de lo lindo. Dijo que competía en pista y le pregunté por Enrique Aragonés y me dijo que claro que le conocía, que estaban juntos en el mismo club. Pasado el tercer kilómetro se aceleraron gracias al ritmo del nuevo y aunque no traté de seguirlos sí me aceleré casi sin querer y cuando me di cuenta vi que iba a 4:39 y pensé que ahí no pintaba nada, así que aflojé el ritmo que yo había venido a poco más que a estirar las piernas. Ya mucho más tranquilo totalicé 9,5 km en 52:00 @ 5:28 min/km.

Utilizo el entrenamiento de los jueves para hacer kilómetros a umbral que pienso es lo que mejor me viene para una media maratón. A las siete y un minuto o dos estaba en el punto de encuentro donde ya estaban Joaquín, Miguel y Mariano. Salimos los cuatro y yo tenía pensado hacer doce kilómetros de los cuales siete a 4:50, pero me fue del todo imposible porque aunque hice los dos primeros bien, luego fui incapaz de mantener el ritmo. Estoy peor de lo que me gustaría, pienso que los cuatro meses de inactividad me han dejado fuera de forma absolutamente. Eso sí, totalicé 12 km en un tiempo de 1:02:40 @ 5:13 min/km y acabé algo disgustado por no haber podido mantener el ritmo umbral previsto.

Normalmente utilizo el sábado para hacer una tirada larga, pero esta semana pasé ese entrenamiento al domingo ya que el viernes estuve de cena y me acosté tarde. En el punto de encuentro nos encontramos una amiga, Mariano y un servidor. Bajamos los tres al río y Mariano estuvo bastante rato con nosotros, pero sobre el kilómetro cinco o así se fue a buen ritmo. Me quedé con mi amiga y fuimos corriendo por la margen derecha hasta el puente donde antes tenías que cruzar sí o sí y lo cruzamos, siguiendo el circuito por la margen izquierda. Hicimos la subida asfaltada y al poco pitó el kilómetro ocho, por lo que decidimos volvernos por el mismo camino por donde habíamos ido. Casi llegando a las tablas, después de pasar por la Caja Mágica vimos a Mariano que se había dado la vuelta y nos estaba esperando. Subimos los tres hasta el parque y antes de llegar al punto de encuentro nos despedimos de él, que hizo un montón de kilómetros porque si nosotros acabamos con 16, él hizo por lo menos 20 y eso es raro en Mariano, que suele ser de distancias más cortas. Nosotros completamos los 16 km en un tiempo de 1:26:21 @ 5:24 min/km y lo malo es que me dolieron bastante los pies.

No me gustó nada los 71,4 kg que indicó la báscula porque el objetivo es bajar de setenta kilos y me está costando lo suyo. Bien es verdad que la cena del viernes tiene bastante culpa de este guarismo.

Ni para una maratón

Iba a escribir que estoy entrenando tanto que ni para una maratón lo hago, pero tampoco hay que exagerar, aunque esta semana puedo acabar con 47 kilómetros si mañana hago la carrera de Torrijos, que aún no lo tengo claro. Y además serían cuatro días, que tampoco es lo normal.

El martes 17 de septiembre comenzamos con nuestro horario de invierno, quedando en el punto de encuentro a las siete de la tarde. Llegué un poco tarde para variar y allí me encontré con unos cuantos compañeros. Los martes suelo tomármelo como un día tranquilo, sobre todo hoy que había comido bastante tarde y notaba la barriga llena. Salimos despacio, pero a partir del cuarto kilómetro empezaron a apretar e inconscientemente aumenté el ritmo, pero no quise ir muy deprisa ya que es el jueves el día que utilizo para hacer un poco más de «calidad» y obsérvese que lo pongo entre comillas porque tampoco es que me mate. Hice 10 km en un tiempo de 53:53 @ 5:24 min/km.

El jueves 19 salí dispuesto a hacer seis kilómetros a ritmo umbral, uno más que la semana pasada. No nos andamos con tonterías y salimos a buen ritmo, ya que hicimos el primer kilómetro en 5:20 cuando solemos andar cerca de los seis. El siguiente lo hicimos en 5:11, ¡íbamos volados! Aguanté hasta el cuarto kilómetro y ahí empecé el entrenamiento a ritmo umbral que me había fijado en 4:45, un objetivo quizás demasiado ambicioso. Estos fueron mis tiempos: 4:44, 4:44, 4:53, 4:46, 4:55 y 4:50. Me hundí en los dos últimos sin ninguna opción de acercarme al ritmo previsto. Lo dicho, me planteé un ritmo demasiado ambicioso. Hice dos más para completar 12 km en un tiempo de 1:01:32 @ 5:07 min/km.

Como estas semanas anteriores, habíamos quedado el sábado a la hora habitual de las nueve en el punto de encuentro. A las 8:15 sonó el despertador y a las 9:00 estaba en el punto de encuentro al que ya habían llegado Quique y Miguel. A Quique hacía mogollón de tiempo que no veía por lo que me alegré mucho. Enseguida llegó Jesús y bajamos los cuatro al Parque Lineal en donde estuvimos juntos hasta pasado el quinto kilómetro donde Quique decidió abrir fuelle y se fue Miguel con él. Yo seguí con Jesús e hicimos lo que la semana anterior, cruzando el puente del kilómetro 7 y volviendo por la nueva zona repoblada de árboles. Poco después nos cogieron los dos que se habían marchado antes porque ellos se dieron la vuelta más allá, en el puente de colores. Al llegar a las tablas yo me fui solo y rodeé esa zona para tratar de hacer un kilómetro más, pero no fue suficiente y cuando subí a Pradolongo tuve que alargar el recorrido para completar 15 km, que hice en 1:20:54 @ 5:23 min/km. Lógicamente ya estaban allí los otros tres compañeros, pero Quique se despidió enseguida y no se quiso venir a desayunar porque esta vez después del entrenamiento habíamos planeado un «final feliz».

Antes de salir el sábado me subí a la báscula y me llevé una desagradable sorpresa porque marcaba 71,2 kg lo que indica que he vuelto a subir de peso y que no bajo de 71 ni de broma. Como dice Miguel, hay que pasar un poco de hambre para adelgazar.

Llevo ya unos cuantos meses apuntado a la carrera de Torrijos que se celebra mañana, ya veremos si corro o no porque he acabado reventado y no se si voy a tener piernas para mañana.

A trancas y barrancas

No, el título de esta entrada no hace referencia a los muñecos que salen en el programa El Hormiguero. Hablo de esa expresión que indica que se continúa el camino aunque esté lleno de dificultades, pero con tesón, con tozudez, porque así voy, avanzando hacia mi objetivo, pero esto no es un camino de rosas, ya que me sigue doliendo el talón.

El martes 10 de septiembre quedamos unos cuantos pradolongueros en el punto de encuentro y ya salimos a buen ritmo, el que nos fue imponiendo el incombustible Emilio, que nos fue lanzando pasado el segundo kilómetro. Eso provocó que hiciera el tercer kilómetro en 4:28 y que me preguntara que a dónde iba a esas velocidades. Bajé el ritmo con la intención de moverme un poco por debajo de cinco y así fui los siguientes kilómetros aunque alguno se me fue. Hice 10 km en un tiempo de 50:15 @ 5:01. Fue un entrenamiento bastante rápido cuando se trataba de ir tranquilo.

El jueves 12 de septiembre tocaba hacer kilómetros a umbral que considero es el mejor entrenamiento para una media maratón. Si la semana pasada fueron 4 kilómetros a 4:50 y como ese ritmo lo seguí más o menos bien, esta semana me fijé el objetivo de hacer 5 kilómetros a 4:45. Salieron los kilómetros a 4:50, 4:44, 4:52, 4:42 y 4:45. Alguno se me fue, pero no estuvo mal del todo. Después hice dos más de enfriamiento y completé 11 km en un tiempo de 57:29 @ 5:13 min/km.

El sábado toca tirada larga y para ello a las 9:00 habíamos quedado en el punto de encuentro. Cuando llegué ya estaban allí Jesús y Miguel. Bajamos al Parque Lineal y fuimos los tres en buena armonía, a un ritmo bastante llevadero, haciendo muchos kilómetros sobre 5:18. Cuando llegamos a la mitad del recorrido cruzamos el río y nos volvimos por una zona que ha acondicionado el ayuntamiento no hace mucho y que entre otras cosas ha plantado por lo menos tropecientos millones de árboles. Aún son muy jóvenes, pero dentro de unos años andar por allí será una maravilla. Completé los 14 km en un tiempo de 1:15:52 @ 5:25 min/km. Un buen entrenamiento para ir asimilando kilómetros.

El talón me sigue doliendo, pero no excesivamente e incluso hay momentos del día en que ni me acuerdo que tengo algo ahí.

El hueso de cereza de una duda

En la canción El capitán de su calle de Joaquín Sabina el estribillo reza así:

Porque sabía
que la verdad desnuda
guarda oculta detrás de la corteza
el hueso de cereza
de una duda.

Dando a entender, o al menos es lo que yo entendí, que no hay una verdad absoluta, que aunque estés muy seguro de algo, siempre es posible que estés confundido. Sería interesante que tomaran nota los autoritarios.

Algo así me pasa con esta puñetera lesión que llevo arrastrando. Estoy convencido (o trato de convencerme) de que estoy bien, pero no estoy convencido del todo, tengo alguna duda -razonable- de que lo esté. Anda por ahí el hueso de cereza que me hace sospechar que no estoy todo lo bien que a mí me gustaría. Y lo digo porque si el martes y el jueves corrí y acabé perfectamente bien, el sábado cuando salí ya no iba cómodo y cuando acabé la lesión me dolía como me dolía hace unos meses, como si no hubiese mejorado nada. No sé si esas molestias se deben a que hice más kilómetros de los que estaba haciendo habitualmente o a que he ido más deprisa de lo que debiera. ¡Ay! El puñetero hueso de cereza como me está fastidiando.

El martes salí tan contento con la idea de reencontrarme con los compañeros que habían vuelto de vacaciones, pero de éstos, sólo se presentó Joaquín, al que saludé con gran alegría. También apareció Ninfa que al igual que yo anda con una lesión de larga duración, en su caso el piramidal. Nos pusimos en marcha a un ritmo muy tranquilo y pasado el tercer kilómetro me aceleré un poquito, tampoco mucho, simplemente con la idea de bajar de cinco minutos el kilómetro. Hice uno a 4:50 y otro a 4:55 y pensé que podría acelerar hasta la fuente para ver a cuento podría llegar. Hice ese kilómetro en 4:36, lo cual fue demasiado porque vi que iba demasiado forzado, no hubiese aguantado mucho más a ese ritmo. En la fuente me cazó Joaquín y ya fui con él más tranquilo hasta que él se quedó por ahí abajo y yo seguí para completar las dos vueltas, lo que me hizo 9,5 km en 50:37 @ 5:17 min/km. Muy contento porque aunque forcé un poco, la lesión ni la noté.

El jueves me reencontré con Miguel, al cual tenía ganas de ver después de algunas semanas sin verlo. Ya me habían dicho que estaba muy bien, que se había cuidado durante las vacaciones y efectivamente pude ver que estaba en buena forma porque se puso a tirar y no hubo nadie de seguir su estela. Yo tenía planeado hacer cuatro kilómetros a umbral por lo que tampoco hubiese tratado de ir con él y si lo hubiese intentado me habría quedado lejos, lejos de él y destrozado. Se notó un poco el descenso de la temperatura, pero aún así acabé bastante acalorado. Como no sabía que ritmo llevar me fijé el objetivo de ir a 4:50 y con esto en mente realicé: 4:51, 4:46, 4:51 y 4:45. El ritmo umbral supone ir fuerte pero no a tope y quizás fui algo más flojo de lo que podría haber ido. La semana que viene trataré de ir a 4:45 a ver si encuentro ese ritmo umbral que estoy buscando y que sin haber hecho una prueba competitiva es difícil saber. Completé 9,5 km en un tiempo de 48:58 @ 5:07 min/km y al igual que el martes muy contento porque prácticamente no noté la lesión.

El sábado habíamos quedado los pradolongueros a las 9:00 y nos juntamos únicamente tres corredores. Decidimos bajar al río y Jesús dijo que nos acompañaría a mi tocayo y a mí si no íbamos muy fuerte. Le dijimos que no, que ya nos habíamos machacado el jueves. Mi idea era hacer 12 km a un ritmo tranquilo tomándome la jornada como LSD (Long and Slow Distance, Distancia Larga y Lenta en cristiano). Bajamos al río y nos fuimos por el Parque Lineal hasta que hicimos seis kilómetros y luego volvimos por el mismo camino que a la ida. Como siempre, al volver notamos el aire en contra y además se notaba más todavía porque hacía bastante fresco, se notaba el descenso de las temperaturas que habían pronosticado. Fuimos bastantes kilómetros sobre 5:10 y a la vuelta aceleramos en un par de ellos haciendo 4:56 en uno y 4:39 en otro. Después de este último kilómetro a todo lo que pude ya nos relajamos para subir desde el río hasta el Parque de Pradolongo que es casi todo cuesta arriba. Hice 12 km en un tiempo de 1:03:48 @ 5:19 min/km y bastante jodido porque la lesión me había molestado durante casi todo el recorrido. Definitivamente no estoy bien. Mejor que mis peores días, pero ni mucho menos bien. Jesús sí que acabó bastante contento porque hizo los 12 km con muy buenas sensaciones. Decía que hacía mucho tiempo que no hacía tantos kilómetros y lo mismo me pasa a mí, no pasaba de 10 km desde que hice la maratón de Madrid.

La báscula marcaba 70,8 kg lo que indica que me está costando bajar de 70 kg como era mi primer objetivo. La verdad es que no estoy comiendo mucho, pero tendré que se aún más radical.

Semana cargadita

Se acerca la media de Villarrobledo y hay que meter kilómetros, que luego 21 km se hacen muy largos si vas escaso de preparación, así que esta semana ha sido de bastante carga… Al menos para mí, ya que me he metido entre pecho y espalda casi 53 km. Es evidente que a alguien le puede parecer una birria, pero para mí no lo es.

El martes 26 de febrero tuvimos un día relajado y sólo dimos dos vueltas a Pradolongo, aunque Joaquín ya hablaba de hacer tres, pero yo me notaba aún cansado del fin de semana y sólo hice dos vueltas y muy tranquilo. Fueron 9,7 km en un tiempo de 56:27 @ 5:48 min/km.

El jueves 27 sí hicimos las tres vueltas y si el martes fuimos despacio, esta vez fuimos más despacio aún. El objetivo de las tres vueltas era meter kilómetros de cara a la media y tratar de quemar las porras del desayuno, que me metí unas cuantas.

Ya quedaban menos después de ingerir entre todos los compañeros unas cuantas porras y churros

De todos modos no fue mala táctica esto de ir despacio porque así se acostumbra el cuerpo a estar más tiempo en movimiento. Fueron 15 km en un tiempo de 1:27:55 @ 5:51 min/km. Eso sí, se nos pasaron las tres vueltas casi sin darnos cuenta porque fuimos de cháchara todo el rato.

El sábado quedamos Quique, Miguel y un servidor y bajamos al Parque Lineal para una tirada no muy larga, que aún se notaba en las piernas la tirada del jueves. Traté de hacer cinco kilómetros en el tramo intermedio sobre 4:30 y la cosa salió más o menos. Hice en total 12 km en un tiempo de 1:00:16 @ 5:01 min/km. No estuvo mal la cosa.

Por aquello de acumular kilómetros, el domingo también salimos y de nuevo fuimos al Parque Lineal, un magnífico sitio para correr. Hacía buena temperatura, así que aproveché para salir en manga corta. Salimos muy tranquilos, acompañados por parte del pelotón de jubilados, uno de los cuales nos estuvo contando alguna historieta que otra. Había planificado una tirada larga, pero metiendo unos kilómetros a umbral en medio de la tirada, haciendo dos kilómetros a umbral, uno al trote y otros dos a umbral. Y eso fue lo que hice, cuando llegué al kilómetro seis aceleré para hacer los dos primeros kilómetros a umbral, cerca de 4:15 y me salieron a 4:16 y 4:18. Traté de recuperar un poco en el siguiente y luego volví a tratar de hacer otros dos a umbral y éstos me salieron peor todavía, ya que los hice en 4:20 y 4:31, fatal, fatal. Yo creo que noté el cansancio del día anterior, que no fue precisamente de paseo. En total fueron 16 km en 1:24:57 @ 5:18 min/km. Y de este modo acabé la semana con una buena kilometrada.

¡Se me olvidaba! Antes de salir el domingo me subí a la báscula y marcaba 69,7 kg. No consigo bajar de 69 ni de broma y eso me jode.