Primera tirada larga al estilo JD

Hasta ahora siempre había hecho las tiradas largas a un ritmo llevadero, lo que Daniel llama carrera fácil. Sin embargo me he propuesto seguir, más o menos, el plan de entrenamiento para maratón de lo que él llama programa A y por error he hecho hoy lo que tenía que haber hecho la semana pasada. Consistía en realizar 2 millas (3,2 km) a ritmo fácil más dos cambios de ritmo consistentes en 11 minutos a ritmo umbral con dos minutos de recuperación y para terminar una hora a ritmo fácil.

En un principio no me parecía gran cosa, pero los 22 minutos que tuve que hacer a ritmo umbral (me salieron 5,3 km a 4:08) me dejaron las piernas tocaditas. A la vuelta iba algo flojo, pero fui reponiéndome poco a poco. Lo que es cierto es que el entrenamiento se me hizo largo, no sólo porque hiciera más o menos kilómetros, sino porque no estoy acostumbrado a correr por tiempo, siempre lo hago por distancia.

Curiosamente me salió una kilometrada muy similar a la de la semana pasada y la anterior, aunque más rápida debido a los kilómetros que hice a ritmo umbral. Fueron 20,6 km en 1:42:34 a un ritmo de 4:57.

Ya veremos si consigo aguantar el plan de entrenamiento propuesto por JD (Jack Daniels), que me sigue pareciendo duro, aunque siguiendo los consejos de Gonzalo habrá que suavizarlo un poco.

Por cierto, ha hecho un día extraordinario, el primer día que salgo a entrenar este invierno con camiseta y pantalón corto. No sé cuanto durará este tiempo benigno.

Demasiado ambicioso

Hoy jueves tocaba día duro. Según los resultado que obtuve en la carrera de Fuensalida, el ritmo T era de 4:04, por lo que me había planteado hacer 5 km a este ritmo. Y me he dado cuenta que 4:04 es un ritmo demasiado fuerte para ser un ritmo T. Creo que voy a seguir entrenando según los datos obtenidos de la carrera proniño, que me parecen más razonables (ritmo de 4:11).

Mientras iba corriendo, tratando de bajar de 4:10, me iba dando cuenta de que tenía que esforzarme demasiado para ser un ritmo umbral. ¿Qué puedo ir a 4:04? Sí, claro que puedo, pero creo que rompo la filosofía de ese tipo de entrenamiento.

También pudiera ser que mi cuerpo no estuviese por algún motivo para muchos trotes, pero me inclino a pensar que el ritmo era demasiado ambicioso.

De nuevo me acompañó Quique. Pensaba que no iba a aguantar tanto tiempo a ese ritmo, pero no sólo aguantó sino que al final se puso a apretar y no fui capaz de seguirle. Está claro que el que tuvo, retuvo. Yo echando los pulmones por la boca y el tío silbando. De todas formas, creo que me ha venido bien porque me ha bajado los humos, que ya me creía Gebreselassie y no dejo de ser un paquete como siempre he sido.

He hecho los cinco kilómetros a un ritmo de 4:10 (seis segundos por encima), que sumado a la primera vuelta de calentamiento y el enfriamiento, totalizan 10,9 km en un tiempo de 54:14.

Buscando el ritmo T

El pasado jueves comentaba que según las tablas de Daniels del mes de enero, el ritmo T era de 4:10. Como ya ha pasado bastante tiempo y el estado de forma ha cambiado, ahora estoy buscando mi ritmo T. Si la semana pasada probé con 4:20 hoy he probado con 4:15.

He hecho cinco kilómetros de calentamiento y los siguientes cuatro al posible ritmo T: 4:11, 4:17, 4:17 y 4:09. Cuando iba por el segundo kilómetro iba algo obligado, pensaba que era demasiado rápido para ser un ritmo a umbral, pero luego iba algo mejor. Tengo que volver a probar a este ritmo antes de ir más rápido.

Según Daniels este ritmo estaría comprendido entre el ritmo de un diez mil y el de una media e imagino que por ahí debe estar. Estoy deseando hacer ya un diez mil para ver mi estado de forma actual.

Entre unas cosas y otras he totalizado 9,7 km. Me hubiera gustado llegar hasta los diez kilómetros, pero me he detenido a charlar antes de la cuenta, pero tampoco creo que 300 metros más o menos vayan a ningún sitio. Cuando tengo que aumentar el kilometraje tiene que ser este fin de semana, que estoy empezando a perrear demasiado.

Y siguiendo la racha, mañana viernes le toca a Estebán pasar por el quirófano. Afortunadamente no es tan grave como lo que le tocó a Andrés, pero siempre impone ponerte en las manos de un cirujano. Mucha suerte Esteban y nos vemos en Pradolongo lo más pronto posible para seguir de orgasmo en orgasmo.

Por cierto, ¡¡saludos Antonio!!

Vida útil de unas zapatillas

Así, a grosso modo, la vida útil de una zapatilla depende principalmente -desde mi punto de vista- de tres factores: de la calidad de los materiales utilizados, del peso de la persona que utiliza las zapatillas y de la manera de pisar. Tampoco es que me haya estrujado mucho el cerebro para llegar a esta conclusión…

Mirando por Internet, por ejemplo aquí, la gente habla de que unas zapatillas con una buena amortiguación pueden durar unos mil kilómetros y que pasando ese kilometraje es conveniente tirarlas -aunque tengan buen aspecto- ya que se supone se ha perdido la amortiguación y puede acabar provocando una lesión.

¡¡¡Que más quisiera yo que me duraran 1.000 km unas zapatillas!!!

En mi caso, después de probar unas cuantas zapatillas de diversos fabricantes, he visto que lo que más influye es la manera de pisar. En todos los estudios de la pisada que me han hecho en distintos sitios han llegado a la conclusión de que soy pronador y seguro que lo soy porque siempre desgasto las zapatillas por el interior. Véase una muestra del actual estado de mis zapatillas.

Precioso boquete en mis Joma azules

Que nadie piense que son malas porque son Joma. De ninguna manera, estoy muy contento con este fabricante, pero siempre acabo rompiendo las zapatillas por ahí, siempre. Da igual la marca, el dinero que me haya costado, que sean para pronadores, que sean neutras, que lleve plantillas, que no las lleve…

Entonces, ¿para que me voy a comprar unas zapatillas con súper amortiguación y no sé cuantas mejoras más si lo que se estropea es el lateral? Después de muchas disquisiciones, he decidido no gastarme mucho dinero en las zapatillas porque no me duran ni la mitad de esa supuesta «vida útil» del millar de kilómetros. Las zapatillas de la foto tienen ahora mismo 516 km y las estrené el 26 de enero. Y el boquete no ha salido hoy, que ya llevo tiempo con él. No me han durado enteras ni dos meses.

¿Van a la basura y empiezo a utilizar otras? Pues no, ahora es cuando mejor voy, ya que el pie se encuentra «más a su aire». Las mejores marcas las he conseguido con zapatillas en un estado similar.

¿Las aguanto hasta que se caigan a trozos? Tampoco, ya que uno no se puede exceder con sus vicios y el pie, menos. Trataré de alternarlas con otras que tengo para que lleguen al día 25 del presente mes en las mejores condiciones posible. Y cuando acabe Mapoma, habrá que ir pensando en pasar por caja.

Y ahora vayamos al grano.

Salí con mis lustrosas zapatillas con la idea de hacer unas cuestas en Parque Sur, pero no hubo quórum. Ni siquiera Emilio que vive al lado quiso ir, así que me plegué a la mayoría, que optó por quedarse en Pradolongo.

Rápidamente pensé en un plan alternativo, que no es otro que mi entrenamiento preferido. Una vuelta tranquilo, la segunda, fuerte y unos pocos kilómetros de enfriamiento.

Y así fue, antes hubiera hecho esa segunda vuelta a muerte, pero ahora se trataba de hacer la vuelta a ritmo T, que no es a muerte, pero casi. Según el buen amigo Daniels, mi ritmo de umbral de lactato es 4:10, así que hice traté de mantener ese ritmo o un poco más rápido. Y esto es lo que hice: 4:09, 4:11, 4:04, 4:05 y 4:09. Es decir, hice esos 5 km en 20:38 a un ritmo medio de 4:08. Objetivo cumplido.

Después de castigarme un poco, hice un par de kilómetros también en Pradolongo con Quique para enfriar y ¡bien que me enfrié! porque al salir de Pradolongo nos encontramos con Miguel y Agustín y estuvimos un rato hablando lo que provocó que a los pocos minutos empezara a estornudar, a echar mocos y casi a tiritar. Lo que conseguí fue empeorar del constipado que llevo arrastrando desde el domingo, cuando la sudada que llevaba encima me hubiera venido de perillas si acabo en la ducha rápidamente.

Bajón repentino

He salido hoy muy ufano con intenciones de hacer cuatro kilómetros duros, a ritmo T, sin embargo no he conseguido mantener el ritmo de 4:10 en esos cuatro kilómetros; de hecho, sólo ha habido un kilómetro donde lo he hecho bien. Según Daniels, ese entrenamiento no sirve para nada, ya que cuando se trata de ir a ritmo T, hay que ir a ritmo T, segundo arriba, segundo abajo. De todas formas, pienso yo, para algo servirá, aunque no sea para aumentar el umbral de lactato, que es el objetivo de ese entrenamiento.

Ritmos llevados en esos cuatro kilómetros «duros»: 4:19, 4:17, 4:09 y 4:24 (aunque en este último paré antes de terminar ya que me llamó Miguel).

De todas formas, lo peor es lo que me ocurrió después, porque después de la parada y la subsiguiente charla con Miguel (habiendo recorrido casi 10 km) luego traté de hacer tres o cuatro kilómetros más tranquilamente, acompañando a Emilio. Sin embargo, tuve que parar cuando había recorrido algo más de dos porque me veía sin fuerzas, incluso me empezaban los ojos a hacer chiribitas. Así que paré y andandito hasta casa, donde me puse a comer como un loco porque me notaba vacío. Ya me pasó algo similar en una situación casi idéntica.

Se pueden ver los detalles del entrenamiento en Garmin Connect. En resumen: 12,12 km recorridos en 1:02:44 a un ritmo de 5:10/km.